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jueves, abril 25, 2024

Pobres criaturas (1)

Es tendencia

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El posmodernismo es una distopia o una representación imaginaria de una sociedad futura de características negativas causantes de la alienación humana. El posmodernismo es la antítesis de la modernidad explicada por el psicoanálisis. La distopia de esta película se fundamenta en un dato científico que es la inexistencia o el carácter mitológico del yo, la persona o el sujeto.

Es el cuento de un pseudocientífico que en el siglo XIX se encuentra con el caso de una joven embarazada que intenta suicidarse. Todavía agonizante, es sometida a un remplazo del cerebro por el de su criatura. Reanimada mediante la aplicación de una descarga eléctrica, empieza su proceso de formación desde aprender a caminar, comer y hablar pues se trata de una recién nacida en el cuerpo de una mujer adulta. 

Su nombre es Bella y llama God (Dios) al cirujano. La película, inicialmente en blanco y negro, presenta a la niña sin madre encerrada en una mansión al cuidado de una empleada y de un estudiante que registra su desarrollo. Ese tiempo corresponde a los primeros años de vida no simbolizada o sin lenguaje que el psicoanalista Jacques Lacan llamó “lo Real”. Convive con pequeños monstruos, como una gallina con cabeza de cerdo, creados por el “científico”.

Bella es un “humano” posmoderno sin subjetividades, sin identidad de género o de otro tipo porque no creció en las condiciones convencionales de una familia heterosexual y amorosa que le enseñara a hablar y la vinculara al mundo simbólico de la modernidad, el nuestro. Habla y tiene la identidad de sí misma, como cualquiera de nosotros, pero eso es contradictorio lo que no importa al posmodernismo. Bella no es capaz de elaborar una teoría de la mente o de interpretar la intención del otro o de ponerse en su lugar, lo que es la base de la empatía y los sentimientos. No hay “otro” en la posmodernidad.

Su vida sexual no corresponde a una identidad de género y sus relaciones sexuales instintivas son agenciamientos con otros seres que comparten con ella un territorio, una cama, pero no una identidad. Es decir, se comporta como un simbionte en relación de simbiosis con otros, hombres, mujeres o cosas (masturbación). 

En Portugal observa sorprendida la discusión de una pareja. No entiende que la condición simbólica es de negatividades, dolor, traiciones, antagonismos, infidelidades; vive en la positividad pura de la que habla Byung-Chul Han: todo es placer, una “traba” permanente, el goce pleno, como la paz total y animal en lo Real de Gustavo Petro. 

Otra escena clave: un personaje afrodescendiente invita a Bella para enseñarle la “realidad”. Le muestra seres humanos desnutridos, esclavizados, enfermos, maltratados, incluidos niños. Es la “realidad” simbólica de nuestra modernidad, una inmundicia creada por el capitalismo según el posmodernismo de izquierda. La actitud solidaria de Bella es otra incoherencia de la película. No hay sentimientos en la posmodernidad sin sujetos, aunque el “científico” dice que creó a Bella con sentimientos, algo imposible.

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