Walter Benavides Antia
El análisis de los modelos históricos, desde la Lisboa de 1755, hasta la aparente eficiencia gerencial del FOREC de 1999, conduce a una conclusión axiomática: la reconstrucción exitosa no se mide por la velocidad del ladrillo y el cemento, sino por la rigurosidad técnica y equidad jurídica con la que se planifique su futuro.
Pereira debe acoger orgánicamente los lineamientos internacionales del Marco de Sendai y el principio Reconstruir Mejor, vigente hasta 2030.
Este enfoque exige entender que la prevención del colapso futuro se edifica en las oficinas de planeación antes de llegar a las obras civiles.
Para lograrlo la Administración de Pereira y el Concejo deberían adoptar los siguientes lineamientos estratégicos:
Ejecución de la Modificación Excepcional del POT (Corto Plazo): Utilizar las facultades de los decretos de emergencia (1261 y 1171 de 2026) y el artículo 28 de la Ley 388 de 1997 para radicar un proyecto de acuerdo que reforme el componente urbano y de riesgo del Acuerdo 35 de 2016 (POT). Esta modificación debe integrar la Microzonificación Sísmica actualizada tras el evento, declarando como “Suelo de Protección por Riesgo Alto No Mitigable” a las zonas de laderas propensas a licuefacción y amplificación espectral extrema por cenizas volcánicas.
Rigor Inflexible en la Norma NSR-10: Las Curadurías Urbanas deberían rechazar todo proyecto nuevo o de reforzamiento estructural que no certifique el cumplimiento del Capítulo A.10 del Reglamento NSR-10. La mampostería confinada estructural y los pórticos con disipación de energía no son recomendaciones estéticas; son el salvavidas contra las fuerzas de corte.
Aplicación de Herramientas de Gestión del Suelo: Si queremos evitar que la especulación y la expulsión de familias repitan el fracaso social del modelo FOREC, el municipio tiene que tomar la iniciativa. Esto implica usar la transferencia de derechos de construcción para reubicar predios de forma viable, reorganizar las manzanas afectadas para crear espacios públicos más seguros, y reinvertir el valor que gana la tierra en vivienda para los sectores más vulnerables.
Reactivación de la Economía como Eje de Resiliencia: La política habitacional carece de futuro si la comunidad beneficiaria pierde sus fuentes de subsistencia. La inyección de los alivios financieros de hasta 5 millones a comerciantes, el fomento del mecanismo de Obras por Impuestos y la integración de plataformas de empleo colaborativas deben marchar al unísono con las grúas de construcción.
Pereira posee el marco normativo (Ley 1523 de 2012 y Ley 388 de 1997), la inteligencia técnica y los recursos institucionales necesarios para transformar esta catástrofe en el catalizador definitivo hacia su consolidación como la ciudad más resiliente y sostenible del occidente colombiano. La tragedia ha despejado el terreno; ahora es imperativo que las leyes y la ingeniería edifiquen un porvenir indestructible.
@walterbenavidesantia7484
