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jueves, febrero 29, 2024

Planeación líquida, sin resultados

Es tendencia

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Walter Benavides Antia

Columnista

Bauman acuñó en los últimos veinte años, conceptos como vida líquida, tiempos líquidos, modernidad líquida, sociedad líquida o amor líquido, para explicar el actual momento de la historia, en el que las realidades sólidas que vivieron nuestros padres y abuelos, como la palabra, el amor al trabajo, el matrimonio para toda la vida, el respeto a la autoridad política y familiar, no todo vale, por desgracia (para muchos) y fortuna (para unos pocos), se han desvanecido, han perdido valor, se han escurrido de nuestras manos, dando paso a un mundo de relaciones precarias, provisionales, de momentos y conveniencia, en los que ya no se sostiene nada, da lo mismo una cosa u otra y nada es para siempre. Esa vida líquida, en la que cualquier cosa es mejor a nada, es justificada como disculpa por el Covid 19 y el invierno.

Hoy nuestros gobernantes se preocupan más por presentar en sus informes de gestión y control político, metas de producto que metas de resultado.

La gestión pública orientada a resultados se encuentra ausente en la agenda de nuestras entidades territoriales (departamento y municipios), donde predominan las metas de producto. El sector público y privado se diferencian, en que mientras para el privado, los resultados son el norte, desde la fundación de las ciencias administrativas, para el ámbito gobierno, las metas de resultado solo se alcanzan parcialmente.

Pasamos de la teoría administrativa de Max Weber (1905), a la teoría clásica de Henry Fayol (1916); de la teoría humanista de Elton Mayo (1930), a teoría del comportamiento de Abraham Maslow, basada en la pirámide de Maslow, donde explica que las necesidades son los elementos que motivan la conducta del hombre (1950); de la  teoría de la contingencia de William Dill, William Starbuck, James Thompson, Paul Lawrence, Jay Lorsch y Tom Burns (1980), a la del sociólogo polaco Zygmunt Bauman (1999), en un libro al que tituló, “modernidad líquida”, para definir un nuevo tipo de sociedad.

Risaralda a pesar de haber vivido una última década con algunos logros económicos, tiene que reconocer, que dicho crecimiento no se ha traducido en un verdadero desarrollo social. Si no fuera por el narcotráfico y las remesas (como lo he sustentado en anteriores artículos), el panorama de nuestro territorio sería muy distinto. Lo acabamos de comprobar en el último informe DANE para el AMCO, y en los informes de los secretarios de despacho del departamento en las sesiones de control político en la Asamblea. Logros en las metas de producto, sin impacto real en las metas de resultado. Si bien es cierto, se han logrado avances importantes en la reducción de la pobreza, las desigualdades en el acceso a los servicios de calidad han aumentado, a pesar de los más de 2 billones de presupuesto público que se maneja en el departamento por vigencia: baja calidad y bajas coberturas educativas; analfabetismo; deserciones; problemas de financiamiento en la red de hospitales públicos del departamento; ineficiente e insuficiente mantenimiento de las vías terciarias; “feria de recursos” a unos mal llamados “emprendedores”, que su mayor logro e innovación, es vender camisetas y productos chinos (una gran mayoría). En este contexto se ve la necesidad de tener una mejor gestión pública, donde la planificación por resultados, cobre mayor importancia, y se vea como uno de los logros de la gestión pública, y en una herramienta estratégica de cambio, hacia una gestión de calidad, que asegure una utilización eficaz de los recursos a la hora de ejecutar las políticas, programas y proyectos.

Sin embargo, la exigencia de una planificación por resultados, no es una tarea fácil, en tiempos de entidades públicas líquidas. Se requiere de un cambio de actitud por parte de las secretarias de planeación del AMCO y del departamento, puesto que bajo este enfoque se tienen que cumplir metas y objetivos a corto, mediano y largo plazo, que posteriormente se verían reflejados en resultados que generen bienestar de verdad a los risaraldenses.

Hoy se vota por el futuro de Colombia. Se puede perdonar, pero no tiene porqué olvidar. Mi voto fue por RH+.

antia53@gmail.com.

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