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lunes, abril 22, 2024

Pidiendo justicia verdadera

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Gabriel Ángel Ardila
Columnista

Con carga de expedientes, testigos, víctimas y pruebas, va para segunda revisión el proceso de justicia, verdad, reparación y no repetición de Colombia. Vistos los evidentes tropiezos de la JEP, no hay duda de que es necesaria la intervención de la instancia suprema en la Corte Penal Internacional que comienza a recaudar y revisar todo eso. Está el periodista Ervin Hoyos entre los activadores principales de tal proceso.

Resulta absolutamente desolador el hecho de que el esquema colombiano no respaldara la recolección de pruebas y la conducción en la defensa de las víctimas. Los recursos económicos no le alcanzan para financiar a tanto postulado, que delinquió en los bárbaros hechos históricos del tal conflicto armado. Y defender depredadores resulta algo complejo y costoso (seguramente), pero no tan complejo y tan caro como fuera ayudar a que una mujer ofendida, pudiera tener de cuenta del mismo sistema alcahuete y propiciatorio de impunidad los recursos para investigadores que rastreen lo que pueda ser material probatorio contra los ofensores. A ella se le exige, como dijo alguien, que pruebe y muestre una selfie de cuando la estaban violando, con lo que se pueda conseguir de pruebas materiales de semejantes hechos. Lo mismo aplica para quienes denuncian que les robaron a sus hijos o sus propias infancias, a cuenta del reclutamiento forzado y ya reconocido por algunos de los victimarios. Los abogados para eso son costosos y acopiar pruebas, más. ¿De dónde creen que saldría eso?

Mientras tanto a los violadores, saqueadores, incendiarios y depredadores de campos, resguardos y veredas, les entregan auxilios, subsidios para ocupar el tiempo ocioso y recursos para su rehabilitación, lo mismo que todo lo de sus abogados para que defiendan causas de tal criminalidad que para castigo no necesita pruebas, porque apenas los mandarían a pintar un puente o sembrar lechuga. Solo en la cándida esperanza de que paren de matar. ¿Es el mundo al revés?

En la Corte Penal Internacional se deberá responder a interrogantes y verdaderos vacíos que deja ver el proceso colombiano, empantanado por los términos de un acuerdo enderezado a pasar rápidamente la página y pretender que se olvide lo que ya pasó. Sin aportar verdad. Sin prever ninguna instancia para que no haya repetición y toda la impunidad campante con defensores gratuitos de la criminalidad por la simple cuenta de andar en la oposición a un gobierno o a un sistema, donde bracean, nadan y abusan.

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