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miércoles, abril 17, 2024

Petro con la estrategia de Uribe

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Iván Tabares Marín

Ante la desesperación del gobierno por el inminente archivo del proyecto de reforma al sistema de salud, Gustavo Petro busca ganarse el apoyo de las bancadas cristianas no católicas que juegan con Dios, los votos y el dinero. Para ello, les promete a los religiosos facilidades para contratar con el Estado utilizando una coartada en la que fácilmente caerán: se les pagará por participar en programas “educativos” y de asistencia social.

Es una estrategia muy parecida a la utilizada por el expresidente Uribe Vélez para comprar los votos de los mismos cristianos. Recordemos que uno de los primeros decretos de Uribe restableció como obligatorias las clases de religión que hasta entonces eran optativas. Por otro lado, cuando el congresista Edward Rodríguez del Centro Democrático presentó un proyecto de ley el año 2019 para establecer medidas de control al adoctrinamiento marxista en colegios y universidades, lo retiró de forma sorpresiva, probablemente porque la discusión del proyecto podría afectar el adoctrinamiento religioso.  

Siempre he considerado inmoral y repugnante un juego político que se aprovecha de comunidades ingenuas y religiosas para beneficiar los intereses económicos de los pastores o líderes religiosos que no tendrán ningún recato en entregarse al juego sucio de un ateo como Gustavo Petro, quien intenta burlarse del papa Francisco con la propuesta de usar el Vaticano para los acuerdos de guerrilleros con guerrilleros y criminales en el embeleco de la paz total.

El objetivo inmediato del gobierno es obtener el apoyo de los cristianos de la Comisión séptima del Senado que debe aprobar el nuevo proyecto de reforma a la salud elaborado en un fin de semana por el joven administrador de empresas y activista ecológico de la Alianza Verde, Fabián Díaz. Si la Ley 100 necesitó muchos meses de estudio y cálculos técnicos de diversos expertos de una universidad norteamericana, ¿cómo es posible que jueguen con la salud de 50 millones de colombianos de esa forma?

Los cristianos, incluidos los camanduleros del Centro Democrático, están optimistas con sus proyectos de ley para confrontar la inmunda política de Gustavo Petro de restablecer los programas de educación sexual que intentó en su paso por la alcaldía de Bogotá. Para ello, el proyecto de reforma al sistema educativo obliga a crear en todos los colegios públicos tres años de preescolar como en los privados. 

Allí se les enseñará desde los tres años que los varones podrán vestir como niñas, y viceversa, como establecían las cartillas de la ONU y de Colombia Diversa, la ONG de la comunidad LGBTIQ+; conocerán diversas métodos para masturbarse, aprenderán que pueden elegir el género que quieran y que podrán tener relaciones íntimas con adultos siempre y cuando lo consientan, porque los niños no pertenecen a sus padres.

Es increíble e inaceptable que un padre o madre de familia, con o sin religión, pueda siquiera pensar en negociar unos contratos y unas políticas con un gobierno tan perverso como el de Gustavo Petro y sus incultos funcionarios.

 

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