Pereira también se reconstruye desde la cultura

Sebastián Arango Náder

El terremoto golpeó profundamente la infraestructura cultural de Pereira y, con ella, algunos de los lugares y expresiones que hacen parte de nuestra memoria colectiva. Sitios emblemáticos como el Teatro Santiago Londoño, el Museo de Arte de Pereira y el Área Cultural del Banco de la República sufrieron daños, al igual que algunos murales de artistas referentes del arte colombiano del siglo XX, como Omar Rayo, Lucy y Hernando Tejada. También resultaron afectadas diversas edificaciones patrimoniales del centro de la ciudad. A estos espacios se suman aquellos donde cotidianamente se construye y transmite la cultura, tales como el Centro Cultural Lucy Tejada, coliseos, escuelas y otros escenarios destinados a la formación y a la creación artística.

Cuando hablamos de reconstrucción, por eso, no deberíamos pensar únicamente en recuperar edificios. Reconstruir Pereira implica también recuperar los espacios donde una comunidad se encuentra, aprende, crea, recuerda y se reconoce. La cultura no es un elemento accesorio de la ciudad que pueda reconstruirse después de haber levantado las viviendas y las vías. Es parte fundamental de aquello que nos permite reconstruir el tejido social y darle sentido a la recuperación.

Será necesario, entonces, emprender un inventario detallado de los bienes culturales y patrimoniales afectados, establecer cuáles requieren restauración y garantizar los recursos y capacidades necesarios para su recuperación. Pero, al mismo tiempo, debemos asegurar la continuidad de los procesos de formación artística, circulación cultural y participación comunitaria que ya existían antes del terremoto. Para ello será fundamental el trabajo de la Secretaría de Cultura, de los gestores y organizaciones culturales locales, de los artistas y, especialmente, de las comunidades que durante años han dado vida a estos espacios.

La reconstrucción ofrece, además, una oportunidad para pensar una infraestructura cultural acorde con las necesidades de la Pereira del futuro. No todos los espacios tienen que ser grandes escenarios. Necesitamos equipamientos de diferentes escalas, distribuidos por la ciudad y capaces de adaptarse a distintas actividades y comunidades. El urbanismo de la reconstrucción debería facilitar lugares de encuentro, intercambio y expresión cultural, integrándolos a la vida cotidiana de los barrios.

Y hay algo que no podemos perder de vista: reconstruir también significa preservar la memoria. Debemos recordar a los habitantes y visitantes de esta ciudad que murieron en el terremoto y conservar, en la medida de lo posible, la memoria de los lugares que desaparecieron. Una ciudad que reconstruye sus edificios, pero olvida sus historias, queda incompleta. Pereira merece una reconstrucción que no solo levante nuevamente sus estructuras, sino que también fortalezca aquello que nos permite reconocernos como ciudad: nuestra cultura, nuestra memoria y nuestros espacios de encuentro.

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