Por: Rubén Darío Franco Narváez
Mañana, sábado 26 de septiembre de 2026, celebramos el Día Mundial de la Salud Ambiental. Y no hay mejor fecha para recordar una verdad elemental que a veces olvidamos: Pereira está construida sobre sus propias aguas.
Basta con mirar el mapa hídrico de la ciudad para entenderlo. Nuestro casco urbano es atravesado por una venosa red de afluentes y drenajes que nos dieron vida; y que hoy, en muchos casos, sobreviven bajo el concreto.
Hablo de veinte arterias principales, que son nuestra historia: Egoyá, La Dulcera / Vegayá, La Arenosa, El Oso, Bedoya, Letras, Caño Condina, San Joaquín, La Parida, El Tigre, San José, La Mina, El Chocho, Boston, Caño Boston, La Julita, El Calvario, Zanjón Hondo, La Cristalina y Erazo. A ellas, se suman drenajes menores; igualmente vitales, como los de Ciudadela Cuba y Belmonte – La Mielita.
Ese mapa nos enseña con rigor cartográfico -comprobado y documentado por estudios de la UTP, Aguas y Aguas de Pereira y el POT 2016- que lo que hoy pisamos, ayer fue quebrada. Que hay cauces visibles, otros canalizados y parcialmente cubiertos; y otros, los más simbólicos, tapados o enterrados por la urbanización.
Las Zonas Representativas construidas sobre antiguos cauces: Egoyá – Centro, de la calle 11 hasta la 24. Nuestro sector histórico, canalizado y cubierto, por donde corre, invisible, el corazón de la ciudad.
/ La Dulcera – Pinares, en el sector Alquitrabe – Pinares Médica, transformada por canalización y llenos. / La Arenosa – Villa Santana, sectores de expansión urbana levantados sobre su antiguo cauce. / El Calvario – Centro Oriente, con colector y tramos cubiertos bajo la malla urbana. / Boston – El Jardín, donde los drenajes fueron canalizados en la expansión. / La Parida – Olímpica, cuyo trazado histórico fue intervenido por la urbanización.
La Salud Ambiental no es solo aire puro. También, es saber que, si contaminamos La Dulcera o el Egoyá, nos enfermamos nosotros. Que el Río Otún al norte y el Río Consota al sur no son límites lejanos, son nuestros guardianes. Celebro sí, que la Carder ha sancionado descargas de aguas residuales y residuos en fuentes hídricas y quebradas locales.
Pereira también es agua. Conocer su historia hídrica no es nostalgia, es un acto de supervivencia. Es construir un mejor futuro, más sano, más digno y más consciente de la tierra que nos sostiene.
