PEREIRA, 163 años: El gran reto de refundar la esperanza

Por Jesús Alberto Rendón Rodríguez

Hoy, 30 de agosto, la querendona, trasnochadora y morena, la tierra de nuestros amores y sueños, cumple 163 años de haber sido fundada sobre las cenizas. Y nunca como ahora esa palabra —renacer— había tenido tanto sentido.

Era 1863. El país se desangraba en guerras civiles. Y en el viejo caserío abandonado de Cartago Viejo, entre ruinas y maleza, un puñado de soñadores, liderados por el presbítero Remigio Antonio Cañarte y acompañados por Jesús María Ormaza Hurtado, Javier Pereira y Elías Rego, clavaron una cruz y dijeron: «Aquí nos quedamos».

Sobre las cenizas de Cartago, fundaron a Pereira con el regio empuje de los titanes.

No tenían nada más que fe. No tenían presupuesto, ni títulos, ni padrinos. Tenían la mano del vecino.

Así nació esta ciudad: sin permiso, con valentía.

De la nada hicimos el centro comercial más importante del Eje Cafetero. Del barro hicimos la Perla del Otún. De la incertidumbre hicimos hogar para miles de desplazados, emprendedores y soñadores que llegaron en busca de un futuro.

Hicimos el Hospital Universitario San Jorge, el Aeropuerto Internacional Matecaña, la Villa Olímpica y tantas obras que hoy hacen parte de nuestra identidad.

Hoy somos más de 505.000 pereiranos de nacimiento y de corazón. Somos la capital del Eje Cafetero.

El resurgimiento: nuestro gran reto

Refundar a Pereira para que no se marchite la alegría de sus hijos propios y adoptivos.

Y, sin embargo, hoy el cumpleaños nos encuentra heridos. La ciudad que todo lo pudo siente el cansancio de la inseguridad, de la intolerancia, del desencanto de nuestros jóvenes y de una calle que, a veces, duele.

Por eso, este aniversario no puede ser solo de pólvora y discursos.

Este es el año del gran reto: refundar la ciudad para que reverdezca.

No refundar sus calles: refundar su alma.

Volver a los cimientos de 1863.

Refundarla en la FE, esa que nos hizo creer cuando no había nada.

Refundarla en la ESPERANZA, que es la certeza de que lo mejor de Pereira aún no ha pasado.

Refundarla en el AMOR por lo nuestro: por el vecino, por el parque, por la cuadra.

Y refundarla en la SOLIDARIDAD, que es nuestro verdadero apellido.

Porque Pereira siempre ha sido solidaria.

El resurgimiento no lo hará un alcalde solo ni un gobierno solo. Nos necesita a todos.

UNIDOS SOMOS UNA FUERZA VITAL.

Esa es la lección de 163 años.

Cuando Pereira se une, no hay terremoto que nos tumbe, no hay crisis que nos quiebre, no hay olvido que nos borre.

Lo demostramos en 1999. Lo demostramos durante la pandemia.

Hoy, desde esta tribuna ciudadana, queremos decir: GRACIAS.

Gracias al tendero, al taxista, al estudiante, al campesino que madruga en La Florida y en Combia.

Gracias a los propios que no se fueron.

Gracias a los connacionales que, desde España, Chile y Estados Unidos, envían sus remesas y su nostalgia.

Gracias a los organismos públicos y a las empresas privadas que aún creen e invierten aquí.

Y gracias, con el corazón y con el alma, a los organismos internacionales y a los gobiernos amigos que han tendido su mano con recursos, ayudas y cooperación para nuestros proyectos sociales, ambientales y de paz con seguridad.

Ustedes nos recuerdan que Pereira no está sola.

Feliz cumpleaños, Pereira del alma.

A tus hijos, que todo lo pueden, les decimos: con fe y esperanza, seguimos adelante.

Que estos 163 años no sean para mirar atrás con nostalgia, sino para mirar adelante con coraje.

Tenemos la historia. Tenemos la gente.

Nos falta solo una cosa: volver a creer juntos.

¡Pereira vive! ¡Pereira renace! ¡Pereira reverdece!

Siete ejes para refundar a Pereira

 

1. Pereira emprende y cicula

Para generar empleo joven

  • Fondo Emprendedor Verde Risaralda: capital semilla no reembolsable de $5 a $15 millones para ideas que reciclen, reutilicen y siembren. Ya lo opera la Alcaldía junto con la Cámara de Comercio, pero hay que ampliarlo.
  • Mercados Campesinos Urbanos 2.0: todos los sábados en la Plaza de Bolívar y en la Circunvalar, incorporando códigos QR que cuenten la historia de cada campesino. La iniciativa conectaría a Combia, La Florida y Morelia con la ciudad.
  • Ruta de Café de Origen: conectar emprendedores baristas, fincas cafeteras y hostales. Turismo que deje ingresos directamente en las veredas.

2. Pereira reverdece: La Ciudad Bosque

  • Un Árbol por Pereirano: meta de sembrar 505.578 árboles —uno por habitante— en tres años, en las cuencas de los ríos Otún y Consota. Que cada niño que nazca tenga también un árbol sembrado.
  • Corredores Verdes Otún y Consota: recuperar las orillas con guadua y especies nativas, no con cemento. Generar empleo para jóvenes como Guardianes del Río.
  • Techos y Fachadas Verdes: descuento del 10 % en el impuesto predial para edificios y viviendas que incorporen terrazas o cubiertas verdes en sectores como el Centro y la Circunvalar.
  • Paca Digestora Silva: promover en los barrios pacas para transformar residuos orgánicos en abono. Ya existen experiencias en Dosquebradas y Cuba que pueden ser replicadas.

3. Pereira solidaria y de fe

  • Bancos de Tiempo: «Yo te arreglo la gotera, tú me enseñas matemáticas». Sin dinero, con solidaridad.
  • Voluntariado de Cuadra: que cada cuadra elija un líder ambiental y de seguridad. Unidos somos fuerza vital.
  • Red de Ollas Comunitarias Emprendedoras: madres cabeza de hogar que cocinen y vendan alimentos a precios justos, con apoyo de la Diócesis y la Alcaldía.

4. Pereira resurge: Seguridad y esperanza

  • Parques Vivos 24 Horas: iluminar y recuperar mediante actividades culturales, deportivas y comerciales espacios como los parques El Lago, La Libertad y Olaya. Biblioparques, gimnasios al aire libre, cine y emprendimientos pueden devolverles vida.
  • Escuelas de Código y Café: utilizar las casetas comunales como espacios con computadores, internet y formación en programación, diseño y bilingüismo para jóvenes.

Que no se vayan. Que emprendan aquí.

5. Acciones inmediatas que podemos proponer

  1. Adoptar un árbol nativo en la cuenca del Otún.
  2. Comprar, al menos una vez al mes, en la plaza campesina.
  3. Separar los residuos en casa y destinar los orgánicos a la paca.
  4. Apadrinar un emprendimiento joven del barrio.

«Refundar no es empezar de cero, es volver a la raíz. Y nuestra raíz es verde, cafetera y solidaria. Reverdecemos cuando emprendemos juntos».

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