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miércoles, julio 24, 2024

¡Perdimos todos!

Es tendencia

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Alfonso Gutiérrez Millán

Columnista

No se necesita tener un doctorado en ciencias políticas o ser catedrático de los Andes para percibir qué el pasado domingo perdimos todos. O mejor ¡perdió Colombia!

Quedaremos  en manos de un populista de izquierda o en las de un viejo xenófobo, clasista y completamente despistado en materia económica. Entonces no nos quedaría más opción que recurrir a aquella hipótesis planteada por Santo Tomas de Aquino según la cual, en presencia de dos males, los cristianos deben escoger aquel  qué les causaría menores daños.

Veámoslo un poco.

Petro lleva décadas haciendo oposición. Y como senador tuvo algunos momentos brillantes como los debates en que desvelo el  paramilitarismo.  Y también tuvo destacada participación en el debate sobre el caso Oberbrech. Aunque, a pesar de ser economista del Externado, no sucede lo mismo con algunas de sus propuestas en esta materia. Como aquella de acabar con las EPS y sustituirlas por millares de medico qué ofrecerían sus servicios  en  barrios populares, iniciativa qué impuso Chaves  en Venezuela con resultados fatídicos.

En cuanto al viejito Hernández, en materia económica su ignorancia parece ser poco menos que absoluta y su insensibilidad humana no se queda atrás, pues, refiriéndose a cientos de mujeres venezolanas refugiadas en Bucaramanga anotó que “ solo son una fábrica de chinitos pobres”, para rematar con una verdadera perla en materia política: “Yo soy seguidor de un gran pensador alemán qué se llama Adolfo Hitler”.

Este tipo de candidatos es fruto, sin duda alguna, de la banalización de lo político. De tanto hablar de la corrupción como único mal de los colombianos, olvidando nuestra pobreza y nuestras desigualdades estructurales, hemos dado paso al imperio de la vulgaridad como medio para conseguir votos. Ese es el camino de Trump, y su gobierno fue un alarde de matonería verbal  sin  resultados prácticos. Los E.E.U.U. no fueron “great again”, ni los males políticos o económicos terminaron, porque el matonismo y la vulgaridad nunca han solucionado nada, en ninguna parte del mundo.

PD. Por razones de salud no pude acompañar a Luis Carlos Ramírez  y familia en sus 40 añitos de éxitos.,… un gran abrazo para ellos.

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