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jueves, junio 20, 2024

Pensando en voz alta

Es tendencia

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Jaime Bedoya
Columnista

*La  vicepresidenta recriminó a las mujeres porque se dedicaban a estudiar sicología y sociología, dizque porque con esas carreras nunca obtendrían buenos ingresos. ¿Qué estará pensando la Canciller? Señaló estas especialidades, pero debe tener satanizadas también literatura, antropología, pedagogía, arqueología, trabajo social, ciencia política, música y artes. Precisamente las corrientes del pensamiento que forman el aspecto humanista de la persona, tan peyorativo para las derechas. Si un italiano escucha tal afirmación sin saber de dónde vino, va a pensar que es el producto de la mente de un cretino, no de una persona cuerda, que además, de tener alta representación política, está llamada, eventualmente, a reemplazar al presidente de la república. Si hay tantos profesionales de esas ramas por qué los colegios no cuentan con ellos, a pesar de que la ley establece un sicólogo por cada 500 estudiantes y con la terrible descomposición social, las instituciones escolares deberían tener también sociólogos o trabajadores  sociales para ayudar a los estudiantes, docentes y familia a afrontar con éxito los avatares de la vida. Más todavía, por qué el gobierno permite que abran estas facultades en cada esquina, por las llamadas universidades de garaje. Deberían hacer una evaluación profunda cerrar  muchas, y dejar sólo las que reúnan altos estándares. Es cierto que el país necesita muchos científicos formados en ciencias duras: Matemáticas, física, química, biología, robótica. Pero achacar los bajos ingresos de estos profesionales al tipo de carrera, es una grosera  embarrada. O, ¿es que los ingenieros están muy bien pagados? Mejor dicho, que Dios nos tenga de su mano, porque si el presidente Duque llegara a faltar, como dice el adagio popular, “saldríamos de Guatemala para caer en ´Guatepior´ ”.

**Todos somos el médico de Bogotá, que tuvo la imperiosa necesidad de aplicar la legítima defensa contra unos atracadores que lo pusieron en el irrevocable dilema de ellos o él. Cualquiera habría hecho lo mismo. Debe de ser muy duro tener que matar una persona. Pero se comprende que hay momentos cuando no queda otra salida. Seguir satanizando al galeno argumentando que la vida es sagrada, resulta falaz puesto que indicaría que debió dejarse matar de unos delincuentes.

***La fuerza pública tiene que entrar donde se estén cometiendo delitos. Fuera el terrorismo de las universidades y de las manifestaciones sociales.

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