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sábado, marzo 2, 2024

PENSANDO EN VOZ ALTA.

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El expresidente Juan Manuel Santos es el colombiano más grande de todos los tiempos. Burgués liberal en el sentido filosófico del término que cree en la libertad, la justicia social, la redistribución de la riqueza, la separación de Iglesia y Estado, la función social de la propiedad y la igualdad ante la ley. Estudió en los mejores centros del mundo con excelentes, profesores y alumno del nobel Amartya Sen. Conquistó la presidencia con un discurso impecablemente uribista, porque sabía que criticarlo era echarse la soga al cuello; por eso no perdía ocasión para reafirmar que no le quitaría una coma al proyecto del expresidente y le funcionó; por lo mismo, no lo apoyé en el año 2010. Pero en el 14 trabajé incansablemente por su candidatura después de que se nos hundió la querida Clara López Obregón. Otros gallos cantaron cuando fue investido. Dijo en el discurso de posesión que las llaves de la paz no estaban en el fondo del mar; ¡ah carachas!, como dicen los rolos. Empezó dando muestras de independencia con el nombramiento de algunos ministros que no le hacían gracia al expresidente. Finalmente, lo tildaron de traidor, cuando inició las conversaciones en La Habana. ¡Calumnia! Puso paz en su conciencia y fue a abrazarse con el pueblo cansado de 50 años de guerra. Llegado al ministerio de defensa descubrió los falsos positivos, investigó y confeccionó una lista con 27 oficiales de alta graduación comprometidos en los crímenes que Uribe no creyó pues “amo tanto a las fuerzas militares que me es imposible aceptar tales fechorías”. Astuto como es, empezó a sentir en su inaplazable decisión el alacrán pierna arriba, como en efecto le está subiendo.

Con respecto a la entrevista sobre la inmunidad diplomática, fue desafortunada la frase “me pareció poco indigno (sic) para el país, ver un expresidente en las cortes de Estados Unidos”. No. No es indigno que un expresidente de cualquier país esté ante una corte, criolla o extrajera pues el postulado sobre igualdad ante la ley, es universal.

El presidente Santos actuó correctamente, porque Uribe había salido con el 90% de popularidad y si el paso siguiente hubiera sido investigación, extradición y cárcel, este país habría caído en una guerra civil. Hoy es otro cantar: el expresidente va directo a la justicia y el pueblo celebra. La derecha ingrata y altanera no creyó a Santos. Pregúntenle a Gabriel Silva.

La izquierda furibunda, irracional y terca, ataca a ese grande entre los grandes y verdadero dueño de la finca, pues Uribe fue un mayordomo puesto temporalmente a dirigirla hasta cuando quiso salirse de madre y, lo sacaron.

*El uribismo bien arrecho por Los Juegos. No dice nada por la cantidad de senadores comprometidos en el caso de las marionetas de Castaño. Doble moral.

*Apoyo irrestricto al presidente Noboa, a las fuerzas armadas y a toda la institucionalidad ecuatoriana.

*Qué bonita primera dama: una fastidiosa que gasta la plata de todos como si nada.

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