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sábado, junio 22, 2024

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Jaime Bedoya Medina
Columnista

El expresidente Juan Manuel Santos, es y será para mí y muchos colombianos, el más grande personaje de nuestra historia. Burgués, bien formado, bien hablado y de buenos modales dijo que el sistema de salud colombiano es bueno, siempre en comparación con los de otros países. Pues le recuerdo a este gran mandatario que “mal de muchos, consuelo de tontos”. Es decir, si este es bueno, cómo estarán los demás. Yo, que no soy un ciudadano de común en esta materia porque coticé toda la vida, llevo un año buscando una cita con especialista. Llamo al consultorio y nadie responde; voy a la oficina y me dicen que no hay agenda y que debo comunicarme por Whatsapp, una manera de afirmar no lo podemos atender. Para hacer más rápido el tema, mandé una persona a pedir cita particular que vale más o menos 200 mil pesos. Ya, para cuándo la quiere, le respondieron. Y, dejo claro que estoy afiliado a Cosmitet, una institución más o menos buena. Entonces, señores expresidentes, la salud sí funciona, pero para quienes pueden pagar. Si esto me pasa, en el corazón de Colombia, después de cotizar por más de 40 años, se imaginan ¿qué podrá ocurrir en Guainía, La Chorrera o Puerto Asís? Seamos serios. La talanquera a la reforma viene de los que han usufructuado las bondades de régimen, porque con la ley 100, montaron negocios como dueños o accionistas de las EPS. Instituciones que, no deben desaparecer porque hacen una buena logística como sistematizar a los pacientes, conceder las citas, contratar los médicos generales, hacer los exámenes de laboratorio, programar al paciente con los especialistas. Un trabajo muy serio y necesario por lo que deben recibir su justa paga. Pero, no pueden manejar dinero pues les deben a los hospitales y clínicas más de 20 billones de pesos. Por qué, si han recibido la palta del estado. Respuesta, la desviaron a otras actividades, casi siempre personales o para sustentar al politiquero que les garantiza su continuidad en el mercado y flujo permanente, sin importar las deudas contraídas.

Creo que, con el reajuste del gabinete, se darán las negociaciones necesarias para aprobar las reformas avaladas tanto por el Fondo Monetario Internacional como por el club exclusivo de los países ricos, la OCDE, frente al que sacaron pecho cuando nos admitieron; pero ahora les parece un adefesio que respalde un gobierno auténticamente popular.

*No más conmemoraciones violentas. Esos procederes no son democráticos y hacen daño al Gobierno del Cambio, que encabeza Gustavo Petro. Inaceptable lo del viernes 28.

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