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jueves, febrero 22, 2024

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Jaime Bedoya Medina
Columnista

*Tengo afecto y admiración por el presidente Biden, a quien le recordé el poema que Walt Whitman le declamó al grande entre los grandes presidentes de Estados Unidos, Abraham Lincoln, al terminar la pavorosa guerra de secesión, “Oh Capitán, mi capitán”. Soy un convencido de que las cosas en esa gran nación están mejor con él que con el subversivo criminal Donald Trump, cada día más emproblemado por el asalto al capitolio, el 6 de enero de 2020 para perpetuarse en el poder, sin necesidad de cambiar un “articulito”, como lo hicieron aquí, en el año 2004. También he dicho en todos los escenarios que repudio los regímenes represores y antidemocráticos de Cuba, Nicaragua y Venezuela, déspotas, pero no ilustrados. Sin embargo, como amor no quita conocimiento, convocar una Cumbre de las Américas, pero negar el ingreso de algunos mandatarios, no deja de ser una contradicción, puesto que la reunión se vuelve un encuentro cómodo entre amigos y resulta que los problemas del hemisferio requieren del concurso de todos. Por lo demás, el encuentro no era sólo para discutir asuntos de la democracia. Como dijo el joven presidente chileno, nada mejor que tener los dictadores sentados en ese importante auditorio para reclamarles por los presos políticos que se pudren en sus odiosas mazmorras. Pero si se trataba de dar una lección de democracia, el presidente de Brasil, don Jair Bolsonaro, no es precisamente un dechado de virtudes, pues no se puede olvidar el tratamiento a la pandemia que tiene al gigante suramericano en el segundo puesto en muertes, con más de 600 mil y 31 millones de contaminados, dolorosa realidad que se pudo evitar si el presiente hubiera mirado con más respeto a su población. Maricas, es sólo “una gripiña”, les dijo a los periodistas cuando le reclamaron por su desidia. El brasileño también se atrevió a decir que la dictadura militar debió haber matado más líderes políticos. Sabemos que, si por él fuera, se limpiaría la nariz con la ley y las instituciones democráticas.

Una cumbre, desteñida por la exclusión de presidentes ilegítimos, sí, pero parte de este continente. 

Hoy tenemos resultados electorales. Al momento de escribir esta columna, las encuestas estaban muy apretadas. Aunque la última de Yanhaas, publicada el 11 de junio daba una considerable ventaja al Pacto. Como lo dije, acompañé a Petro, pero si ganó Rodolfo, Colombia habrá avanzado.

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