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martes, julio 23, 2024

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Jaime Bedoya
Columnista

*Uribe pasó de la ley 600 de 2000 a la 906 de 2004. Y, como “no sabe nada el angelito”, guiado por sus costosos y poco exitosos abogados lo hicieron renunciar al congreso para echar por la borda todo lo actuado por la Honorable Corte Suprema de Justicia y arrimarse a la fiscalía de su amigo Barbosa, con su abyecto funcionario al que le dice qué debe hacer; el lacayo obedece sin chistar y, mientras tanto da muestras que pasó por la universidad, pero la universidad no pasó por él. Veamos: El tinterillo ese, quiso saltar el principio de economía procesal para desconocer todo lo actuado por la Corte y retrotraer el proceso a cero, con la consiguiente pérdida de tiempo, recursos y prestigio de la justicia. La proterva intención perseguía, mediante tutela que, la Constitucional tirara a la basura años de paciente, diligente y garantista investigación de los aforados. El magistrado Linares, un jurista de quilates proyectó ponencia contraria y convenció a cuatro más a favor de las actuaciones de la Corte. Me imagino que aplicó la Constitución, artículos 228 que estable la supremacía del derecho sustancial en las actuaciones de la justicia. Pues, qué más sustancial podrá haber en este proceso que las tantas horas de grabación legales de Uribe con sus testigos y abogados, entre otras, el “proceda, doctor Diego que, usted hace las cosas bien”, como los recibos de consignación a los que intentaba torcer. El “sé que esos hijueptas me están grabando”, en claro irrespeto a los magistrados, sus jueces naturales. El artículo 230, les ordena a los operadores judiciales someterse sólo al imperio de la ley. Así actuaron estos valientes cinco magistrados a quienes la historia ya les concede un sitial de honor porque demostraron ser inmunes a las presiones que, como dijo Coronel, les llovían. Unos verdaderos liberales que demostraron que nadie, por muy poderoso que sea, estará por encima de la ley: Alejandro Linares, Gloria Ortiz, Cristina Pardo, Diana Fajardo y José Fernando Reyes. Qué decepción con Alberto Rojas y Antonio José Lizarazo, considerados progresistas.

Como dijo el pensador anónimo, “hay luz en la poterna y guardián en la heredad”.

**Me inclino reverente ante Mheo que, con sus lúcidos trazos sacude la conciencia social y política de nuestro maltratado país. Ese premio le queda chiquito a este gigante ciudadano. Felicitaciones

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