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jueves, junio 13, 2024

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¿Pecar me hace malo?

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Jaime Bedoya Columnista

*Aprendí de Álvaro Gómez, esta sentencia atribuida a Daniel Defoe, autor de la clásica novela Robinson Crusoe, leída por casi toda la especie del homo sapiens: “Esta humanidad ha llegado a tal estado de descomposición, que ya los cuervos anidan donde antes las águilas apenas osaban posarse”. Gómez, que pertenecía a la más rancia derecha, citaba al autor para construir su catilinaria contra toda expresión progresista. Pero, como lo he dicho muchas veces, es uno de los pocos representantes del establecimiento que se dio su mea culpa y rompió con él. Ruptura que manifestó con meridiana claridad cuando le propusieron el golpe contra el expresidente Samper, a lo que respondió. “El problema no es el presidente, sino el régimen” y más adelante agregó. “Por este régimen no vale la pena rasgarse las vestiduras”. La derecha sintió que su más arrolladora personalidad la había traicionado. En realidad, no fue traición sino una valiente rectificación y así, a medida que se alejaba del statu quo, se acercaba a los movimientos democráticos de izquierda que lo iban a convertir en una figura cimera para aglutinar a todos inquietos de nuestra amada patria. Durante mucho tiempo como yo, muchos creyeron que las fuerzas de la reacción lo habían matado para cobrarle su temeridad. Ya sabemos que las FARC, en su delirio esquizofrénico de poder eliminaron a este hombre providencial en los destinos de Colombia. Si lo matan en los sesenta cuando incendiaba el parlamento con el discurso pomposo de La República Independiente de Marquetalia, habrían tenido una explicación histórica, pues era su más brillante enemigo. Asesinarlo después de haber dado la vuelta, ¡qué canallada!

Pero volvamos a la premisa: al ver las grabaciones del asalto al capitolio americano la sentencia cobra más fuerza al constatar que el criminal expresidente fue absuelto por los senadores republicanos que prefirieron al subversivo que a la democracia. No hay razón. Y, aquí sus seguidores no han dicho esta boca es mía, a pesar de que condenan con ardentía los desmanes-y hay que condenarlos- de los manifestantes colombianos que no comprometen la democracia ni en una centésima parte de lo que vimos allá. Además, metían las manos en el fuego para que triunfara. Doble moral que pagarán caro cuando el presidente Biden resuelva los asuntos prioritarios de sus primeros cien días.

*Impresionante el amartizaje. ¡Arriba la ciencia que llevará la humanidad a vivir en las estrellas!

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