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domingo, febrero 25, 2024

Pensamientos suicidas Segunda parte

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Los pensamientos suicidas pueden tener distintas causas. Con mayor frecuencia, los pensamientos suicidas pueden ser el resultado de sentimientos que no puedes afrontar cuando se presenta una situación abrumadora en tu vida. Si crees que no hay esperanzas en el futuro, puede que pienses, equivocadamente, que el suicidio es una solución. Es posible que experimentes una especie de estrechez de criterio donde, en medio de una crisis, sientas que el suicidio es la única salida.
Existen algunos signos que advierten sobre pensamientos suicidas o el mismo suicidio, aunque no siempre soy obvios y pueden cambiar de persona a persona: El hablar permanentemente acerca del suicidio; aislarse de la sociedad, el querer estar solo; los cambios de humor, un día eufórico y otro en desazón profunda; el sentirse atrapado o sin esperanzas a causa de alguna situación; el aumento del consumo de drogas o bebidas alcohólicas; cambios de rutina, incluido los patrones de alimentación y el sueño; el frecuentar actividades arriesgadas o autodestructivas; regalar las pertenencias; despedirse de las personas como si no se le fuera a ver de nuevo; cambios de personalidad, sentirse extremadamente ansioso o agitado.
También puede existir una propensión genética al suicidio. Las personas que cometen suicidio o que tienen pensamientos o conductas suicidas suelen tener antecedentes familiares de suicidio. Las personas con predisposición a la depresión y hacia el suicidio destacan por una difícil relación con el entorno social o el ambiente donde es socializado, la personalidad misma de la persona, sus ideas y pensamientos, además de alteraciones orgánicas directamente sobre el cerebro que indican patologías.
A nivel cerebral, algunas personas presentan, alteraciones genéticas, por ejemplo, en el metabolismo de la serotonina, la noradrenalina y algunas hormonas inmunológicas. Algunos cambios anatómicos como el sistema límbico, específicamente la amígdala, puede ser más grande o la corteza prefrontal es más delgada, con menos conexiones y por ende predisponen a comportamientos impulsivos, sensibilidad emocional y falta de inhibición, agresividad. También hay cambios en el funcionamiento de los neurotransmisores pudiendo darse una menor concentración serotoninérgica (que se asocia con depresión) y una mayor concentración de noradrenalina, que activa la respuesta de lucha ante situaciones de estrés o de peligro. La disminución de los niveles de noradrenalina se asocia con la depresión y los niveles altos se asocian con la ansiedad, el trastorno de pánico y el estrés postraumático.

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