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jueves, abril 25, 2024

Pedagogía de la alteridad. La búsqueda del otro

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¿Quién es ese otro que nos requiere en el umbral de nuestra puerta, nos abre sus manos, conquista parte de nuestra vida y toma posesión de nuestras inquietudes? Se acerca o se aleja generando desconcierto, expectativas o pesadumbres; llena nuestros espacios de vacíos y a éstos les da sentido. ¿Quién es ese otro que relativiza nuestras razones y emociones a través del distanciamiento o el encuentro sometiéndolo todo al escrutinio espacio–temporal? ¿Quién es ese otro con quien entrecruzamos sentires, pensares y decires; intereses, expectaciones y necesidades; palabras, gestos y señales; símbolos, miradas y desvelos? ¿Quién es ese otro, motivo de búsqueda y reencuentro, aceptación y negación que nos traduce su mundo pasional colmado de objetivaciones y exclusiones, certidumbres y dudas, acogidas y odios, consensos y recelos, empatías y resentimientos?

Frente a ese mundo conflictivo, complejo y problémico de la alteridad, se erige la pedagogía del absurdo que, con sus tramas y urdimbres disciplinares, entreteje interioridades y hace posible la didáctica de la pregunta, aquella que permite la mirada inquieta y hurgueante; fundamenta la acción–reflexión y, desde la soledad compartida, urde el encuentro solidario con el que intenta construir, desde el logos, un nosotros. Con el brindis del “telos y el dasein”, comienza el ritual dialógico e interactivo que delimita los adentros y afueras; protocoliza el desafío de viajar en busca del otro; fija las coordenadas del sitial cósmico que ocupa en nuestro mundo; escucha su ahogada y trémula voz y esa polifonía que acompaña con sus resonancias nuestra incesante búsqueda… Divisamos con él, sombríos e impotentes, los estertores y vagos resplandores de la tormenta lejana.

La pedagogía es ese escenario donde se descubre el lugar propicio para el reencuentro con la otredad, lejos de la tenebrosa mismidad donde conviven relaciones simétricas, odiosas hegemonías y tediosos uniformismos. Es allí, donde la cara se vuelve rostro y el sujeto refracta su mirada nutriéndola de otras a través de los cristales de la cotidianidad que conspiran perfilando la deconstrucción de su propia imagen. La pedagogía adviene como una pregunta esencial por la forma en que discurren los imaginarios propios de la alteridad. Antes de ser una respuesta cerrada y oxidada, abre y permite la fuga geográfica e histórica hacia parajes y tiempos excepcionales llenos de lluviosos arco iris y bucólicas ensoñaciones… En esa dimensión extrasensorial, cual paradisiaca estancia, se alimentan ávidamente con el soma de la agnosis, la instintividad perceptiva y la intuitiva prelogicidad.

Entre claras opacidades, la pregunta grandilocuente que formula la pedagogía es: ¿cómo trabajar con individuos que, desde la diferencia y la otredad, comparten y desean idearios similares? Surgen otros interrogantes: ¿cómo despertar el deseo de aprender las señales que brinda la escolaridad en aquellos sujetos fracturados y marginados socialmente? ¿Cómo avivar en ellos ese deseo de enseñar aprendiendo? Ese otro no es una piedra que se esculpe en función de algún estereotipo sociocultural o filosófico; es un ser integral (sujeto y subjetividad) que representa su mundo de manera singular; tiene formas expresivas propias que demuestran la inexistencia de un lenguaje único; forma parte de realidades interpelantes que dejan su impronta circunstancial y racio–vital y, con ellas, contribuye a forjar utopías, afanes y pesares; equívocos, aciertos y desvelos… ¡Es el otro!

gonzalohvallejo@gmail.com

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