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lunes, julio 15, 2024

¿Pecar me hace malo?

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Por: Aprehendiendo Biblia- Biblia sin religión

Las palabras en cada idioma, cultura y contexto son un vehículo para el relacionamiento entre personas. No siendo diferente con cada una de las palabras de Las Escrituras (La Biblia), usadas por el autor para facilitar el relacionamiento del Dios Creador con cada uno los seres humanos.

Sin embargo, estas palabras expresadas en Las Escrituras han ido perdiendo su significado original con el transcurrir de los tiempos, obstaculizando la comprensión y el entendimiento en esta comunicación con el Dios Creador que nos habla a través de este libro.

Una de estas palabras es, pecado. En su significado etimológico tanto en hebreo como griego antiguo se refiere a erra, fallar, no atinar.

Este Dios Creador sabe lo que nos conviene y nos hace bien, por lo tanto, da ciertas regulaciones y órdenes (mandamientos) para que nuestro actuar sea sin hacernos daño a nosotros mismos ni a los otros con quienes nos relacionamos. Dentro de nuestra cultura se cree que estas órdenes son prohibiciones, por el contrario, todas éstas son positivas y están basadas en Su amor por el ser humano.  

Él no solamente ha dado mandamientos para el relacionamiento entre personas sino con toda la creación. Por puntualizar, en Éxodo 23: 10.12

“Seis años sembrarás tu tierra y recogerás su producto; pero el séptimo año la dejarás descansar, sin cultivar, para que coman los pobres de tu pueblo, y de lo que ellos dejen, coman las bestias del campo. Lo mismo harás con tu viña y con tu olivar. Seis días trabajarás, pero el séptimo día dejarás de trabajar, para que descansen tu buey y tu asno, y para que el hijo de tu sierva, así como el extranjero renueven sus fuerzas”.

Si cada persona hubiera atendido en amor y cuidado esta orden hoy en día no estaríamos todos sufriendo la destrucción climática y las diferentes consecuencias como el hambre y la misera en la que viven gran parte de la humanidad.  

En capítulo 18 de Levítico nos habla de no descubrir la desnudez (relaciones sexuales) de nuestros parientes más próximos: madres, padres, hermanas, hermanos, hijos, hijas, sobrinas, sobrinos, nietos, tíos, tías y familias extranjeras a tu familia y demás con quienes puedas convivir. (léelo completo)

Si hubiéramos acatado estas órdenes no estaríamos en el drama actual de las violaciones, incesto, suicidios, prostitución, trata de personas y todo lo que ha desencadenado en nuestros tiempos la falta de amor, dando como resultado que “la tierra fue contaminada y se llenó de maldad” (Lev. 18:25)

Entonces, si la palabra pecar es errar o no atinar, cuando desobedezco estas órdenes del Dios Creador (pecar) no me hago malo, pero sí permito que la maldad nos contamine y destruya. 

“Porque la paga del pecado es muerte, pero el regalo de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” (Rom. 6.23)

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