Los partidos políticos son esenciales para el fortalecimiento de la democracia, hacen parte de las instituciones de un país y juegan un papel relevante como intermediarios entre la sociedad y el Estado.
A lo largo de la historia estás organizaciones deberían fortalecerse, sin embargo, en Colombia ha ocurrido lo contrario, los partidos se han debilitado, se han proliferado y se ha incentivado el trámite de aspiraciones personales por fuera de ellos. Como consecuencia se ha debilitado el papel de los partidos políticos como instituciones democráticas que apoyan la formación de ciudadanía, la representación y la gobernabilidad.
De acuerdo con la encuesta de este mes de la firma Cifras y Conceptos, el 45% de los colombianos no tiene partido. La afinidad partidista es muy baja con la mayoría de los partidos, por ejemplo, con los partidos tradicionales, Liberal y Conservador es solo del 6 y 3 por ciento respectivamente, con el Partido de la U, Cambio Radical y el MIRA, que tienen varios años de existencia, solo el 2% siente afinidad.
Sin partidos fuertes los ciudadanos pierden un vehículo útil para canalizar sus intereses y demandas sociales y terminan recurriendo a otros mecanismos para hacerse escuchar. Como consecuencia se debilitan el capital social y político del país. Según el Departamento Nacional de Estadística solo el 6,6% de los colombianos confía en los partidos políticos.
En las últimas semanas ha sido evidente la crisis por la que pasan varios partidos, donde predominan las divisiones y disputas personales, deteriorando aún más la confianza ciudadana y lo más grave la posibilidad de ofrecer un proyecto claro de nación para las elecciones presidenciales del 2026. El número exagerado de candidatos a la presidencia es una muestra más de la debilidad del sistema democrático y electoral colombiano.
Finalmente, en los países donde existen partidos fuertes las naciones se protegen frente a las dictaduras. Los partidos contribuyen a la estabilidad política, la gobernabilidad y la legitimidad de los gobiernos. En Colombia, la pérdida de confianza en los partidos políticos está poniendo en riesgo la vida democrática y afectando la construcción de capital social y político.
