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viernes, julio 19, 2024

PAISAJES

Es tendencia

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(Por HÉCTOR TABARES VÁSQUEZ)

Cualquiera sea el recorrido y la dirección en la cual Ud. vaya, encuentra un hermoso horizonte y a los lados, las montañas, los valles y en general todo un colorido inmenso lo acompaña mientras realiza un viaje a uno de los variados municipios alrededor del nuestro. Desde luego, era mucho más y la amplitud de los campos aparecía en toda su grandeza, incluso saliendo apenas del límite local, precisamente llegando al hoy barrio Cuba, los cañaduzales y cafetales empezaba a inundar el ambiente de un espeso y amable cortejo de la sana naturaleza, Ahora el panorama grato y ameno es necesario explorarlo allende las áreas privadas del urbanismo y de una incesante construcción de torres y de sitios destinados a la vida muelle y fácil. Alguien dijo “El progreso se nutre de cadáveres”, aplicable al caso en comento en virtud de un crecimiento cuantioso y cualificado. Ha arrasado inclementemente el nutrido territorio propio. Las moles de cemento remplazan abruptamente los senderos y las   colinas. No hay camino, ni  andar, es desplazamiento y  transporte, haciendo el trayecto simple y práctico, innegablemente, Así, para mirar al frente atravesando la cuneta o el borde de la vía, el esfuerzo es mayor, pese a ello,  el intento de agrandar la lejanía, en el afán de buscar el deleite y el placer imponente  del confín, resulta  demasiado difícil y arduo, en la medida en que es imperativo obviar otro de los obstáculos mayúsculos hallados en el itinerario programado, nada diverso al de los numerosos avisos y carteles de todos los matices, clases y modalidades, Esa es la perspectiva actual volviéndose imprescindible  el cambio de mentalidad y el de efectuar el ejercicio de irse alimentando de la paciencia y la convicción absoluta de estar en otra latitud y de pensar lastimosamente sentirnos inmersos en la tecnología. Y no se trata de una lamentación sencillamente y por el único hecho de enunciarla, pues el propósito radica en encarar un problema cuya suma preocupación es la acometida del desarrollo a través de los atajos en otrora caracterizados en el verdor y la fragancia particular de los terrenos y la vegetación, pero en el momento sacudidos y convertidos en combinaciones de brea y arena. Y cuando avistamos una realidad de tal entidad, comenzamos a escuchar el coro de las plañideras y la imperiosa obligación de conservar algo en décadas olvidado y descuidado. Será siempre igual al oído de las gentes, de solo le damos valor y categoría a las cosas y los acontecimientos, después de perdidos y desperdiciados. Nos cogió la tarde y la visual de tantos años, únicamente recreada a la distancia, sin apegos y ausente de dolientes, no es fenómeno diferente al de un pasado y a un paisaje de incomparable magnitud, transformado en un monumento a lo material e inerme, carente de savia, de espacio y de contenido. Gimoteos inherentes a la condición femenina, en lugar de una defensa de carácter masculino, al decir del gracioso.

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