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jueves, febrero 29, 2024

Paisaje Cultural Cafetero: entre el orgullo y la indiferencia

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*Lina María Arango D

Columnista

El 25 de junio de 2011, 51 municipios de los departamentos de Quindío, Risaralda, Caldas y Norte del Valle,  fueron incluidos en la lista del patrimonio mundial de dicha organización y la región pasó a ser un referente de identidad alrededor no solo de la influencia social, económica, política y cultural del café, si no de la fauna, flora, paisajes lo rodea.

Haber nacido o vivir en el Eje Cafetero es motivo de orgullo. Disfrutar del paisaje rodeado de montañas vestidas de cafetales y plataneras, decoradas con la arquitectura colorida típica de la región y la posibilidad del avistamiento de aves, son privilegios que generan envidia por visitantes y motivo de atracción para los turistas. En estos 10 años,  la dirigencia de la región y en especial la academia, no sólo ha  incidido en el Ministerio de Cultura para preservar la identidad, si no que se ha trascendido a otras instancias estatales para integrar las políticas que deben dar respuesta a las necesidades de la región, como por ejemplo, permitir el transporte rural a través del Willy – Yipao y chivas, la preservación de la arquitectura rural –viviendas-, el fomento al turismo de naturaleza y avistamiento de aves entre otras acciones para conservar el paisaje.

Sin embargo, estos esfuerzos se han puesto en riesgo ante el incumplimiento de las recomendaciones de preservación ambiental y del paisaje no sólo por actividades productivas que generan externalidades negativas en la biodiversidad de la región, sino por la falta de voluntad política para entender que el patrimonio cafetero va más allá de una actividad de turismo y generación de ingresos. Invertir en la identidad, implica invertir en un modelo educativo que apropie y valore el conocimiento ancestral, fomente la inversión en los campesinos y la ruralidad y promueva el interés por permanecer en los municipios. 

Además de la falta de un  liderazgo político que valore el significado del patrimonio cafetero más allá del interés económico , hoy el PCC está en riesgo además por la ausencia de relevo generacional rural, la disminución de los cultivos de café, la compra de tierras por parte de extranjeros que ha desplazado a las comunidades locales, la siembra de monocultivos como el aguacate hass y las pequeñas hidroeléctricas que ponen en riesgo las cuencas hídricas, un modelo de turismo depredador irrespetuoso de las comunidades  y la cultura mafiosa que afecta las tradiciones cafeteras e importa modelos de construcción y arquitectura de viviendas lejanas al paisaje cultural.

Vivimos en un paraíso. Un paraíso que está en riesgo y que requiere ciudadanos comprometidos y conscientes para garantizar su preservación. ¿Nos unimos en esta causa?

*Profesional en gobierno y relaciones internacionales

Twitter @linamariaarango

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