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jueves, abril 25, 2024

Oscura charlatanería y oxímoron.

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En “La sociedad Abierta y sus enemigos”, Popper se refiere a muchas reflexiones de Hegel, como “oscura charlatanería”. Los motivos que explican semejante descalificación son, por ejemplo, la definición de Hegel de Sonido: 

“El sonido es el cambio en la condición específica de segregación de las partes materiales y en la negación de esta condición; tan sólo una idealidad abstracta o ideal, por así decirlo, de esa especificación. Pero este cambio, en consecuencia, es inmediatamente, en sí mismo, la negación de la subsistencia específica material, que es, por lo tanto, la idealidad real de la gravedad y cohesión específicas, es decir, el calor”.

Si tenemos en cuenta que los socialistas son hegelianos de izquierda, es fácil “entender” de dónde salen discursos como estos: “El sur expulsa su población porque su agua se seca por ser zona tórrida y va hacia el norte porque los hielos se deshielan en el norte y hay más agua líquida. Detrás de la crisis y el desplome está la crisis climática que produjo el mercado y eso se transforma políticamente en barbarie, en fascismo en el norte, en destrucción de los valores democráticos, totales en la humanidad». Estas son palabras de Gustavo Petro la semana pasada en Alemania.

Y los galimatías peligrosos, van acercándose, más allá de temas oscuros ininteligibles, a expresiones más prácticas, pero igual de similares a una neolengua: “Ver la seguridad solo cómo (sic) el poder andar por las calles en tranquilidad, es una concepción primitiva. Seguridad humana es un mundo donde se le garantice al individuo vivir sin miedo y sin necesidades, es desarrollar todo su potencial humano”. Esta frase es de una publicación en X de Laura Sarabia, quien cogobierna con Petro y evidentemente, está para erizarnos la piel.

Que Sarabia, hija de militar y cristiana, o sea, lo más próximo a ser “conservador” en este gobierno, plantee eso, da grima y asusta.

Que califiquemos de “Verborrea hegeliana”, “neolengua”, “repetición de mentiras hasta el cansancio”, “ridículos”, en fin, esos ejemplos de ausencia total de sentido común en las expresiones y en el discurso de los “líderes” actuales del gobierno colombiano, a esos líderes, digámoslo como es; les importa un pito. Les tiene sin cuidado. Seguirán así hasta el fin de su gobierno, que esperemos sea en agosto de 2026.

Ahora bien. Si a esos “líderes” nos les importa lo que opinamos el segmento de la población colombiana que tenemos algún grado de sensatez (Y que esperamos seamos la mayoría), sí hay cosas que son aún más difíciles de entender. Un ejemplo de esto son los “empresarios” que se hacen llamar “empresarios con Petro”. 

Resulta ser un oxímoron eso de “Empresarios con Petro” y más de quienes se ufanan de eso en sendas comunicaciones escritas. Ser empresario no puede contemplar alinearse con un gobierno que ataca y descalifica todo lo que sea empresa, todo lo que sea capital, todo lo que sea capitalismo y mercado. Y mucho menos si esos “Empresarios con Petro” son estrato 6 y no son precisamente dechados de generosidad y socialismo.

Por ahora algo que sí puede entenderse: Me declaro un absoluto primitivo en la concepción de seguridad. Lo único que quiero es estar tranquilo por las calles y en mi casa y en mi empresa.

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