Ojo a la pérdida de identidad del Deportivo Pereira

Duberney Galvis

Son conocidas las crisis del Deportivo Pereira, las arrastradas bajo el mandato de Álvaro López, más las padecidas por la dejadez de la Alcaldía de Pereira, cuyo mandatario, Mauricio Salazar, tiempo atrás, vestido con la camiseta del equipo, declaraba: “la hinchada se respeta”. Sobre el caso López advertí e hice una recopilación en septiembre del 2025; para entonces, no faltó quienes saltaran a corregirme la plana o me pidieran hacerla en un tono desmadrado, que no es mi estilo. 

Ante la alcaldía, resuenan los consecuentes y justos reclamos de la hinchada a quienes en épocas de vacas gordas perseguían para hacerse videos con ellos, pero tratan de domarlos ahora que protestan por las vacas flacas. Tienen razón, son inocultables las carencias en la planeación de la alcaldía para las obras, no de ahora, desde cuando el equipo debió dejar la ciudad con anterioridad para jugar en Armenia sin que las obras despegaran. Hoy lo rematan tirándolo al Casanare. 

Y ojo porque sumado a lo financiero, el abandono de sus ciudades o sedes históricas es uno de los elementos que más pesan para que un club desaparezca, pues está ligado a la pérdida de identidad. No requiere mucho esfuerzo identificar estos elementos comunes en la actual situación del Pereira. Con indicadores similares, se desvanecieron clubes como el emblemático Wimbledon FC de Inglaterra, el Málaga de España, el Chievo Verona de Italia en el que jugaron Mario Yepes y también Fernando Uribe del Pereira. En Colombia hay varios espejos para examinar, como los de Uniautónona, Alianza Petrolera, Cortuluá, el querido Atlético Huila que hora deambula sin identidad, entre otros. 

Las migas de pan indican hacia dónde van. Obsérvese en detalle el escenario del traslado del equipo a jugar en Yopal cuando el director deportivo Alejandro Rendón manifestó, “vamos a estar aquí en las próximas cinco fechas y con expectativa de estar el segundo semestre también”. Llamativo fue el hecho de exhibir al club con las indumentarias de una región que — aunque bella — no tiene que ver con la identidad del matecaña. Quienes hemos estudiado comunicación, algo entendemos de lo simbólico y lo significante. 

¿Quién evitará el acabose? El accionista mayoritario no se para en pelos. En cuanto a la Alcaldía Municipal, lo mínimo es pedir la intervención de la procuraduría y demás autoridades, para fiscalizar los recursos de las obras y lo atinente a la planeación. Por último, la reciente visita del Concejo Municipal al estadio, como corporación que por mayoría le ha votado de todo al alcalde, no tranquiliza a la hinchada y parte de la prensa. Aunque facilitó tener una vista panorámica de lo crudas que están las obras, súmese la foto de una convocatoria requiriendo personal para trabajar, hecha a mano, la cual corroboré ayer y me permitió conocer que es para obras a partir de abril. ¡No hay afán! ese parece ser el ritmo de todo lo relacionado con el Deportivo Pereira bajo la actual alcaldía.

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