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lunes, julio 22, 2024

Nuevos vientos de esperanza para el año 2022

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*Pbro. Julián Loaiza Henao
Columnista

El Adviento, proviene del latín adventus que significa llegada o venida, es el tiempo de preparación que presenta la Iglesia para vivir la navidad, el nacimiento del Redentor; es un tiempo que inició el 28 de noviembre y termina el 24 de diciembre; es una invitación para la revisión de vida y para fortalecer los valores cristianos.

El papa Francisco invitaba a vivir el Adviento estando vigilantes para acoger a Dios para que no nos dejemos “vencer por el sueño del desánimo, de la falta de esperanza, de la desilusión”.

Uno de los personajes del Adviento es San Juan Bautista, el precursor del Señor, y en esa misión de preparar al pueblo para la llegada de Jesús, la gente le preguntaba ¿qué debemos hacer?, él respondía a la comunidad invitándolos a la caridad con los que no tienen; a los recaudadores de impuestos los motivaba a no exigir más de lo que estaba fijado; a los soldados para que no realizaran extorsión a nadie.

Si hoy, ampliamos los sectores que podrían preguntarle a San Juan qué tendrían que hacer, por ejemplo, la política, que se prepara para elección de presidente y el pueblo necesita sabiduría para elegir al gobernante que más conviene para nuestro país, Adviento es la oportunidad para orar por Colombia.

De igual manera el sector educativo, al que la pandemia revolucionó, la pedagogía y la didáctica desde la virtualidad pasando por la alternancia y a quienes esperan retornar a la normalidad de la presencialidad,  se necesita esa sinergia entre los estudiantes, padres de familias y docentes, una oportunidad para que el Adviento sea luz en las decisiones que más conviene para los estudiantes, razón de ser de la formación.

Otro sector fundamental son los jóvenes, quienes en el 2021 fueron protagonistas y se hicieron sentir en medio de las marchas y generaron un impacto social, han logrado hacer parte de las mesas donde se toman las decisiones sustanciales. Los jóvenes nos han recordado la necesidad de la paz, del diálogo, del cuidado de la casa común, de las oportunidades de trabajo y de estudio, Adviento es una oportunidad para orar por nuestros jóvenes para que también mejore su vida personal, familiar y comunitaria.

Que el Adviento sea entonces ese modo de preparación para seguir escribiendo la historia contando con el Emmanuel, con Jesús, el hijo de la Santísima Virgen María y de San José, quien, con su nacimiento ha disipado las tinieblas del mundo, y que de igual manera la estrella de Cristo alumbre nuestra vida, la de nuestras familias y la de nuestro país.

*Coordinador de la Pastoral Universidad Católica de Pereira 

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