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martes, marzo 5, 2024

Nuevos impuestos, impuestos

Es tendencia

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Julián Cárdenas Correa

Columnista

En 2020 vimos, muy seguramente durante este 2021 y puede que también durante un par de años más; veremos cómo miles de nuestras empresas desaparecen por la crisis económica que se desató como consecuencia adicional de la pandemia por covid.

Independientemente de que unos cuantos estén convencidos de que las ayudas del gobierno fueron muchas, las evidencias dicen otra cosa. Las evidencias (sólo en Bogotá se cerraron más de 53.000 empresas en 2020 por la pandemia) dan cuenta de que las empresas que no pueden sobrevivir por su propio esfuerzo, en su propio mercado, sin liquidez, sin posibilidad de acceso a deuda, simplemente quiebran, cierran. Y es un epítome de lo que sucede siempre: Si el privado, simplemente no resiste la presión de los costos y gastos, sucumbe.

Cosa contraria le sucede a los gobiernos. Si un gobierno está en déficit (todos los están y siempre lo están) pues idea nuevos impuestos. Y ante la necesidad, el Leviatán no tiene consideraciones, si los impuestos se requieren en plena crisis por pandemia, como se dice coloquialmente, “pues de malas”.

Nos cuesta hacer las reflexiones a profundidad. Es más fácil reaccionar, vociferar, “postear”   la pérdida de cuatro vacunas en una clínica, que pedirle a nuestro cerebro más insumos para alcanzar un pensamiento crítico con una visión más amplia.

Es como si la sociedad, cuando se habla de impuestos adicionales para los empresarios, gritara: “que se jodan”.

Lo que no vemos es que debemos cuestionar la existencia de unas oligarquías que no se han ganado, literalmente, nada. Y cuando digo ganado me refiero a que no han producido, no han creado riqueza, ni empleos. Y son precisamente quienes nos imponen esos impuestos.

Si un empresario es rico, pues su riqueza la produjo él y es su propiedad. Pero los explotadores de las rentas de los privados, son también ellos a su vez, cosa injusta, ricos. Y de eso hay en todos los partidos y en todo el espectro ideológico.

No podemos negar que Diosdado Cabello es hoy un oligarca, como lo son muchos de los líderes del régimen venezolano. O sea, cambiaron a unos oligarcas, por otros; pero la verdad es que eso son, extractores de las rentas, de la riqueza de los privados; explotadores de quienes crearon la riqueza. También es oligarca la familia Castro en Cuba, como lo evidenció el recientemente célebre nieto de ese otro régimen socialista.

Pero no es muy diferente en nuestro país. Los oligarcas políticos los hay por montones. Uno que otro es rico desde antes, pero la mayoría se hicieron ricos después de ingresar a la política. ¿De qué partido? De casi todos los partidos.

Poquísimos han levantado con vehemencia su posición respecto a la reforma tributaria que se avecina. Si les preocuparan las elecciones de 2022, lo que deberían estar haciendo los políticos es pensando en cómo vender parte de Ecopetrol y eso da más votos en la gente joven… disminuir nuestra participación estatal en una petrolera (negocio que ya está en declive, queramos reconocerlo o no) y de paso sanear nuestras finanzas.

Pero como siempre, es mucho pedir. Más fácil más impuestos.

Para estar informado

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