Nuestros templos

(Pbro. Diego Augusto Arcila Vélez)

La Diócesis de Pereira, con monseñor Nelson Jair Cardona Ramírez a la cabeza, junto con cerca de 150 sacerdotes, un número similar de diáconos permanentes, seminaristas, religiosos y religiosas, somos los encargados de llevar la Palabra de Dios, consolar, celebrar los sacramentos y atender con la caridad de Cristo a los numerosos fieles que viven la fe católica en esta amplia zona, que incluye algunos municipios de Caldas.

El pasado 10 de agosto, el terremoto nos golpeó de manera amplia y dramática, no solo por los fieles que lo perdieron todo, sino también por nuestros templos, casas curales, el seminario y hasta la curia episcopal, que deberá ser demolida en su totalidad. El sismo nos tocó, y de qué manera. Sin embargo, hemos estado a la altura de lo que nos corresponde por vocación y a imitación de Cristo Buen Pastor: acompañar a nuestros fieles y ayudarlos espiritual y materialmente, como muchos de ustedes ya lo han comprobado.

El señor obispo, los sacerdotes y los fieles de nuestras comunidades hemos estado presentes desde el primer día, recorriendo los sectores más afectados, no para recibir aplausos, sino para mostrar la solidaridad que aprendimos de Jesús, el Hijo de Dios, para quien los más importantes son siempre quienes sufren. Basta ver la labor maravillosa que Cáritas Diocesana, con el padre Óscar Gutiérrez a la cabeza, ha realizado: toneladas de alimentos, insumos de construcción, atención psicológica y muchas otras ayudas que no alcanzaría a relatar aquí. La Iglesia católica de Pereira ha estado presente, y lo ha hecho desde el amor de Cristo misericordioso y de todo corazón.

Hoy, a través de esta columna, apelo al corazón generoso de los fieles que nos aman y desean ver nuevamente en pie nuestros templos, nuestro seminario y nuestra casa episcopal. Entre quienes desconocen la situación suelen escucharse expresiones como “que se las levante el Vaticano” o “que lo hagan los curas, que tienen mucho dinero”, además de otros comentarios que, aunque entendemos, no compartimos, sobre todo cuando quien los expresa no conoce la magnitud y gravedad de los daños.

La Iglesia católica cumple un papel esencial en nuestro territorio: acompaña, guía, consuela, convoca y está siempre dispuesta para todos, en las alegrías y en las tragedias. Pagamos impuestos fiscales, parafiscales e IVA; damos empleo a muchas personas de la región, contribuimos al sustento de sus familias y practicamos la caridad como ninguna otra institución.

Hoy, más que nunca, necesitamos su ayuda, su amor y su colaboración económica para seguir anunciando el Reino de Dios. La Diócesis de Pereira ha habilitado una cuenta bancaria con el lema “La fe nos une, la caridad nos levanta”. Si desea hacer su aporte, puede enviarlo a: Diócesis de Pereira, cuenta corriente Bancolombia número 07314995748. Dios los bendecirá. Recuerden: “amor con amor se paga”.

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