No ve que estoy pudiendo

Juan Guillermo Ángel Mejía

Cuentan que estaba Cosiaca, personaje de otrora, ramplón y repetidor de perogrulladas, estaba haciendo de sus necesidades en el atrio de la iglesia; una devota, asqueada le increpó: Cosiaca, eso aquí no se puede; “no ve que estoy pudiendo” recibió como respuesta.

Dice la norma vigente que los funcionarios públicos no pueden intervenir en las campañas políticas: el presidente Petro, sus ministros y gerentes, los jueces que han actuado a favor de un partido o candidato, los sindicatos estatales que invierten dinero en las campañas nos responden: no ven que estamos pudiendo.

Veamos, los de la USO, Fecode, y es probable que otras organizaciones que viven del dinero del estado, han aportado grandes cantidades de dinero y esfuerzos para apoyar a campañas políticas, otras han actuado de peor manera, recuerdan a la juez que condenó contra toda evidencia al presidente Uribe o aquella otra que prohibió el uso de la camiseta del equipo de Colombia y que decir del otro fallo, esta vez de un magistrado del tribunal de Cundinamarca, prohibiendo de igual manera el uso de una  palabra genérica como patria y para abundar la representante a la cámara de quien se supone por ayudar al candidato del continuismo, suspende al presidente de la república con el argumento de que estaba interviniendo en política, lo que está prohibido y es evidente, para que, en uso de su suspensión, continúe pudiendo.

Los repetidos fallos e intervención indebida en la campaña política por parte de algunos togados, afortunadamente han encontrado a otros jueces que han desbaratado los entuertos y decisiones abiertamente ilegales y hasta ridículas, lo que induce a pensar que no toda la rama judicial está podrida pero que si ha sido contaminada y en materia grave por la izquierda, razón que nos permite entender el porqué, el candidato Cepeda, amenaza y denuncia a todo aquel a quien quiere eliminar, puesto que, hasta las mayores cortes, aquellas que tienen a varios de sus presidentes y magistrados o condenados y presos o encartados y fugitivos, aquellos que descartaron los archivos encontrado en el campamento de las FARC, en los cuales se podía encontrar cómo, tanto el actual candidato como otros políticos tenían cercanas colaboraciones y apoyos de los secuestradores, violadores y asesinos que han enlutado a Colombia por décadas.

 

 

Los resultados de las recientes elecciones en las cuales encontramos cientos de mesas donde la totalidad de los votos fueron por Cepeda, nos hace preguntar la razón por la cual las regiones más azotadas por la violencia y la miseria son donde el candidato allí donde tiene Cepeda el respaldo de los violentos y donde el cuento de la paz total de la cual el candidato del continuismo ha sido su abanderado. 

Tiene que haber una razón por la cual, allí donde las fuerzas que ahora lo apoyan bombardeó a una iglesia llena de niños y sus madres, matando a más de un centenar de ellos, esa misma región aislada por falta de carretas las cuales no se han podido terminar entre otras muchas razones por la continua agresión, quema de maquinaria y exigencias imposibles de cumplir por pequeños grupos organizados, allí donde los paros armados impiden la llegada de alimentos y medicinas, en una tierra digna de mejor suerte, en donde los dineros para la salud y la educación son embargados y robados por verdaderos clares organizados, allí como en el Cauca y en Nariño, es donde los resultados resultan evidentemente contraevidentes. 

Dicen  que la primera baja en una confrontación es la verdad; en efecto, el Petro Cepedismo miente cuando trata de ganar indulgencias con padrenuestros ajenos, cuando reclama la matrícula cero en las universidades algo que existe desde el gobierno de Duque, o inaugurando obras en las que nada ha aportado o al afirmar que la crisis de la salud obedece a problemas de hace décadas, cuando nunca antes se había presentado tal escases de medicamentos y tratamientos, ello se suma a las decenas de promesas incumplidas y engaños al por mayor como el reciente del manejo y subsidios a los peajes y el engaño mayor está en aquel de que Petro y Cepeda son la vida y sus opositores la muerte, cuando los mayores homicidas de los que tengamos memoria son los pilares de la candidatura del continuismo.

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