20.9 C
Pereira
domingo, mayo 19, 2024

“No sea sapo”

Es tendencia

- Advertisement -

El anterior encabezado es una expresión coloquial que neutraliza el comportamiento de quien pretende actuar dentro del cauce de la cultura de la vida cotidiana basada en el respeto. Es una expresión que censura, menosprecia, llama a la desobediencia y al actuar dentro del campo de lo “ilegal”, en contravía de la acción que nos permite sobrevivir en medio de una selva poblada por muchos congéneres poco evolucionados.

Eso de invadir el carril del megabus, de parquear en sitios prohibidos, de poner el volumen a los más altos decibles posibles, de evadir el pago de impuestos por cualquier medio, de no colocarse el cinturón de seguridad, de no respetar las filas y mostrarse como el “gran avispado” que evade cualquier norma, o de aplicar la violencia para dirimir la diferencia, son algunos de los comportamientos que constituyen la amplia variedad de actos de no respeto que construyen un marco de falta  de cultura de convivencia que se acentúa día a día bajo la mirada complaciente de un sector de la sociedad y peor aún, de los gobernantes de turno, a quienes el tema poco o nada les interesa, pues mientras más grande sea la jauría que pertenezca esa selva de la cultura del mal comportamiento construido en el irrespeto y la intolerancia, entonces la gobernabilidad no será cuestionada y tendrá la audiencia que lo considera como el gran gurú que “deja” hacer y sálvese quien pueda.

Dentro de este accionar de la falta de cultura ciudadana también se pueden inscribir el contratista y el político que aúnan esfuerzos para obtener el máximo de ganancias con el mínimo de honestidad y, correlacionado con todo lo anterior, está la falta de cooperación, de solidaridad, de construcción colectiva de proyectos civilizatorios, lo que ha permitido consolidar la ausencia de confianza de la comunidad sobre cualquier idea de colectivo altruista y de disposición a actuar dentro de las normas que aportan optimismo y no al pesimismo que genera el caos y el desánimo colectivo. 

La comunidad infectada de egoísmo pesimista está llamada a la visión egocentrista y poco colaborativa, y así, la acción colectiva que construye respeto se torna cada vez más utópica y conformada por un minúsculo grupo que trata de hacerse oír en medio del desierto copado por la liga de la indecencia y del silencio cómplice de un amplio sector social. 

La ondeante y llameante voz del odio, verduga de cualquier intento de reforma, se hace sentir para acallar -mediante el miedo, el falso rumor, la calumnia sin firma de las redes sociales- cualquier intento promisorio de construir una sociedad que piense en la inclusión, en el respeto a la otredad, en la convivencia colectiva que desde el disenso construya soluciones y margine la “mano negra” de las ideas insanas. 

Señor Mauricio Salazar Peláez, alcalde de la ciudad, por favor incluya dentro del plan de desarrollo estrategias puntuales y efectivas de cultura ciudadana. Las nuevas generaciones con seguridad se lo agradecerán. 

Harold Salazar A.

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -