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domingo, mayo 19, 2024

¿No merece rechazo la incitación a la violencia?

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En los discursos más recientes de Gustavo Petro se ha invocado una retórica tan violenta y amenazante que, sólo por decencia, los petristas que se consideren demócratas y personas de bien, deberían rechazar abierta y públicamente su rechazo a esa invitación a la violencia por parte de quien, se supone, es el gobernante de todos los colombianos.

La decencia y la inclinación por la paz que, suponemos, tenemos la mayoría de colombianos, debería hacer que esos que votaron por Petro le rechacen y se “desmovilicen de sus filas”, pues no es sólo una insensatez, sino una contrariedad para con el país y sus ciudadanos, respaldar y apoyar a una persona que nos amenaza con una movilización social a todas luces violenta.

Que un presidente que se asigna a sí mismo el calificativo de demócrata, esté de manera permanente amenazando a todas las ramas del poder, y a los otros casi cincuenta millones de colombianos, con violencia en las calles, debería hacer que se expresen, no los que somos contrarios a todo lo que representa Gustavo Petro, sino aquellos que sintieron de manera honesta una esperanza cuando votaron por él. 

Aquellos que hemos expuesto a Petro, desde antes de ser elegido presidente, es evidente que poco o nada somos escuchados, pero quienes sí vieron en él la posibilidad de reconciliación nacional, deberían estar más asustados y decepcionados que los demás, pues, pasamos de supuestamente esperar una paz total, a estar amenazados con violencia en las calles por quien debería ser el ejemplo de la no violencia, el presidente de este país tan desangrado.

No sé si hay memoria de ello, creo que no, de que hayamos tenido un presidente que literalmente amenace con incendiar el país si sus reformas no pasan, o si la justicia lo investiga a él o a su círculo cercano. No creo que hayamos visto u oído a Álvaro Uribe amenazar a todos los colombianos de bien, que somos casi todos, cuando la justicia investigó a su hermano por paramilitarismo. 

Produce escalofríos ver cómo el presidente en la tribuna, se alegra cuando personas violentas amenazan al país entero si “se meten con Usted presidente se meten con todos nosotros”. Cuando esa expresión sale de la boca de personas identificadas como violentas en demasía y algunas de ellas, como reconocidos delincuentes, la preocupación es mayúscula.

Que individuos que han causado tanto dolor como los jefes guerrilleros, especialmente Iván Márquez, respalden a Petro en su iniciativa constituyente, deja en absoluta evidencia que tal convocatoria no es, ni el camino que nos conviene a todos, ni el reflejo del sentir de personas de bien.

Ahora, en esa izquierda intelectual, esa que en nuestro caso vive en Álamos, Pinares o en Cerritos (Porque los hay, y muchos y muchas)… esa izquierda estrato 5 y 6, ¿no existe un mínimo de decoro para reconocer que el presidente Petro es realmente un peligro para todos?

El rechazo público debe ser un imperativo, una obligación, insisto, no de quienes lo venimos haciendo desde siempre, sino de esos que vendieron la idea de que el país necesitaba una esperanza. Sólo si esas personas reconocen el peligro de esa amenaza permanente, podremos ir identificando cuáles son los caminos que de verdad nos devolverán la concordia y la ilusión.

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