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martes, julio 16, 2024

No le hable a la comida

Es tendencia

DOBLE ESTÁNDAR

EN LA COPA

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Neverg Londoño Arias
Columnista

En estos días de encierro obligatorio generado por la llegada intempestiva del Covid-19 a casa se ha dedicado el tiempo a las rutinas habituales: las lecturas adictivas, un poco de cine en canal prestado; televisión con programas de concurso, el controvertido tema de los alienígenas ancestrales y la exquisita cocina de chefs expertos en los más variados y extraños alimentos; ellos se extienden en generosas conversaciones durante cada preparación  tratando de demostrar que la culinaria es un juego divertido.

Son momentos obligados de buen entretenimiento, una sana manera de espantar la modorra de las dos de la tarde y de paso el controvertido virus. Todo parece indicar que algo se  logra, al menos la intención vale.

A propósito del tema del siglo se ha logrado entender que la pandemia  algunas cosas buenas ha dejado: la unión familiar en torno al miedo, una gran reflexión sobre nuestro papel sobre la tierra y el uso casi obligatorio de las mascarillas. Las mascarillas son un aditamento del personal de hospitales y de quienes trabajan en lugares altamente contaminados; reducen la recepción de virus que viajan sobre partículas de saliva y de otras fuentes y la propagación de los virus personales que a veces se transmiten desconociendo su presencia, a la postre causantes de extrañas patologías en las personas de nuestros afectos.

El bacteriólogo Karl Flügge ya había descubierto a fines del siglo diecinueve las relaciones entre las gotas de secreciones “que se expulsan por la boca y la nariz -(Gotas de Flügge).-” y algunas enfermedades. Los resultados de investigaciones realizadas durante muchos años en Estados Unidos reafirman estos descubrimientos haciendo énfasis sobre el cuidado que se debe tener con la cantidad de saliva que se arroja al hablar, toser o estornudar, dada su permanencia en el aire: “las gotas de saliva provenientes del simple acto de hablar en voz alta pueden permanecer en el aire entre 8 y 14 minutos”. 

“Cada segundo se expulsan entre 1.000 y 2.600 microgotas” que se esparcen en el entorno hasta 8 metros de distancia y pueden ser portadoras de microorganismos peligrosos para la salud. Las mucosas altamente receptoras se encuentran en ojos, nariz y boca. Las microgotas se forman de la misma manera en todos los lugares húmedos y deben ser de gran cuidado los de uso público.

La cantidad de saliva que arroja una persona al hablar preocupa sobre todo en quienes se encargan de preparar alimentos… ¿Usarán mascarilla?

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