Momento decisivo

Carlos Andrés Hernández

Este domingo el país se juega aspectos trascendentales que marcará el progreso y el futuro de Colombia. estamos en un punto de quiebre, donde la decisión será de gran responsabilidad de cara a lo que nos estamos jugando en nuestro país. De la decisión que se tome, depende el presente y el futuro de las nuevas generaciones, ¿Qué país le queremos dejar a nuestros hijos?. Por primera vez como no se había visto en décadas, como en los años 50s y 80s, el país atraviesa por una gran oleada de violencia y guerra interna que les cuesta la vida a muchos compatriotas, donde los grupos terrorista, delincuenciales y de narcotráfico se apoderan cada vez más del territorio; donde el Estado le cede terreno a la delincuencia y la inseguridad, quedándose corto en su actuar ante grupos que se hacen llamar guerrillas, donde el fin es el narcotráfico, gasolina de su economía. De igual manera el país atraviesa por la crisis de la salud, donde el sistema está a punto de colapsar, producto de la corrupción, la falta de control del Estado por años, incluyendo el gobierno actual, aumentando el déficit en el pago a los prestadores del servicio, siendo deficiente por la falta de reformas que modernice el sistema y ataque las principales causas que aquejan la salud de los colombianos, sumado a la lucha contra la corrupción, cáncer que corrompe las instituciones, socaba los recursos públicos y sume en la miseria los pueblos. También nos jugamos la estabilidad económica y fiscal del país, donde los últimos mandatarios han derrochado el erario público, sumiendo las finanzas de manera irresponsable en deudas que alcanzan niveles nunca antes visto, empeñando el fisco que limita la capacidad de invertir y actuar del Estado. Pero lo mas delicado y que debemos poner cuidado en estas elecciones, es que posiblemente nos estemos jugando la estabilidad de las instituciones, el equilibrio y la independencia de poderes, la Res pública, (la cosa pública), el poder del pueblo y tal vez la Democracia, que tanta sangre y sufrimiento nos ha costado a través de más de 200 años de historia. Las instituciones y la Constitución por ningún motivo pueden estar en juego, la patria se debe respetar y no puede ser botín de unos pocos que se hacen llamar libertarios con ansias de poder. Indudablemente las constituciones no son perfectas, pueden tener muchos errores y pueden ser susceptibles de análisis y cambios, pero todo en el respeto y las reglas de juegos enmarcadas en la Constitución y por ningún motivo pueden ser justificables para perpetuarse en el poder o permear las instituciones. Por eso debemos votar por el mejor candidato, el más preparado, el que garantice una Colombia mejor, que sea justo y ecuánime, que busque un país con más oportunidades, inversión social, más producción, crecimiento económico, generación de empleo, mejores ingresos, mejores servicios institucionales ante lo público. Un candidato que devuelva la esperanza y que busque la unidad de un pueblo que, aunque hermano está dividido por el hambre, odio y rencor.

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