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lunes, mayo 20, 2024

Modo ave fénix

Es tendencia

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Otoniel Arango Collazos
Columnista

El filósofo griego Heráclito afirmó con toda razón que “Ningún hombre puede cruzar el mismo río dos veces, porque ni el hombre ni el rio serán los mismos.”, esta aseveración es una versión de la leyenda de Teseo que narra la historia del barco en el cual volvían él y los jóvenes de Atenas de la isla de Creta; dicha embarcación tenía treinta remos, y los atenienses la conservaban desde hacía mucho tiempo, debido a que retiraban las tablas dañadas y las reemplazaban por nuevas, de modo que este barco se había convertido en un ejemplo entre los filósofos sobre la identidad de las cosas; un grupo defendía que el barco continuaba siendo el mismo, mientras el otro aseguraba que no lo era.

Según la tradición cristiana primitiva, el Fénix vivía en el Jardín del Edén. Cuando Adán y Eva fueron expulsados, cuando el ángel que los desterró despidió una chispa de su espada que incendió el nido del ave, haciéndola arder hasta consumirla; pero al ser la única habitante del edén que se había negado a probar la fruta prohibida, le fue concedida la inmortalidad al poder renacer de sus cenizas. Según los filósofos griegos, el ave volaba hacía el altar del Heliópolis cada quinientos años, donde se incendiaba con el fuego y renacía al día siguiente.

Lo anterior para significar que el hombre ha sido sometido desde su origen, a diluvios universales, terremotos, tsunamis, eras del hielo, pandemias, bombas atómicas, guerras interminables y helo ahí muy campante, porque como el ave fénix renace luego de ser sometido al fuego de las dificultades, es lo que hoy se llama pomposamente la resiliencia que no es más que la capacidad que tiene una persona para superar circunstancias traumáticas y a pesar de dichas circunstancias, ser feliz. Para decirlo en paisa: “Así como vamos, vamos bien, decía una loca y la llevaban del pelo”.

Y volviendo a la paradoja del río contada por Heráclito, después de esta pandemia, seremos nosotros mismos, pero no seremos los mismos, si es que acaso tenemos un mínimo de conciencia para valorar las enseñanzas que nos deja la actual crisis. Bien dicen que toda crisis es una oportunidad y la que se nos presenta tiene que ver claramente con el modo de vida que llevamos, donde lo urgente no nos deja ver lo importante. Debemos pues hacer el propósito de ser mejores personas, de ofrecer la mejor versión de nosotros mismos, de ejercer acciones que tengan como fin, aportar esperanza, poniendo alma vida y sombrero para mejorar el mundo y hacerlo más humano. Un feliz día y mucha prosperidad.

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