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viernes, junio 21, 2024

Miscelánea

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Por: James Cifuentes Maldonado 

Me provoca proponerle al dueño este periódico que me contrate de corresponsal para cubrir eventos de ciclismo, porque montar en bicicleta y ver las carreras es una de las tres cosas que más me gusta hacer; si esa fantasía fuera posible me sentiría como Messi al que le pagan por divertirse y ser feliz jugando futbol; pero, como eso no va a suceder, entonces les voy a dar lata a través de la Miscelánea, con mis impresiones sobre el Giro de Italia que terminó el pasado domingo.

Al momento de escribir estas notas aun era sábado y acababa de terminar la etapa 20 con el doble paso por el Monte Grappa, el último round de los escaladores en la lucha por una victoria parcial en la montaña, algo casi que imposible en esta edición del Giro dominada de principio a fin por Tadej Pogačar, ciclista esloveno al que ya no le caben los calificativos como fuera de serie.

Todos sabían que el capo del UAE Emirates iba a atacar, lo que no se sabía era dónde, era cuestión de tiempo para que el monstruo prendiera los fuegos artificiales, lo cual sucedió faltando 6 kilómetros en la última subida; cuando Rafael Majka vació sus galones y se hizo a un lado para que  Pogačar  se agitara y en un solo arreón le sacara 200 metros al pelotón, coronara el premio de montaña, y siguiera derecho como volador sin palo para llegar en solitario a la meta con más de 2 minutos de ventaja sobre sus perseguidores, con tiempo para posar de manera generosa y hacer el show ante todos los espectadores.  Es claro que en este Giro se dieron dos carreras, la de Tadej, luchando contra sus propios límites y a lo sumo con el clima y con la carretera mojada, y la otra, la carrera resto del lote, donde la máxima aspiración era el subcampeonato finalmente logrado por uno de los nuestros, Daniel Felipe Martínez, subcampeonato que en estas circunstancias es histórico y constituye todo un título, como los segundos lugares en el Tour de Nairo.

Tal parece que los ciclistas colombianos de las últimas generaciones, aunque siguen demostrando que son protagonistas de primer nivel y que están hechos para seguir ganando las grandes, cada tanto deben lidiar con fenómenos como el del esloveno que ahora le hace sombra a Daniel Felipe Martínez, como en su momento Chris Froome relegó a Nairo Quintana al segundo escalón de dos podios en el Tour de Francia, 2013 y 2015. Desde esta perspectiva lo hecho por Martínez y aun por Einar Rubio en el Giro 2024 es más que digno, grandioso.

Con un corredor tan arrollador e imbatible como lo ha sido este año Tadej Pogačar en el Giro se corre el riesgo de que se pierda el atractivo de la competencia; por suerte el esloveno además de ser un fenómeno es un profesional que no hace cálculos y no se guarda nada, por ello se ganó 6 etapas y reventó el lote cada que le dio la gana, aun cuando no tenía necesidad, sacándole al final la friolera de 10 minutos al segundo lugar.  Pagó la boleta la lucha por completar el top 10, en el que además de los encopetados Geraint Thomas y Romain Bardet, compitió codo a codo el boyacense Einar Rubio quedándose con el séptimo lugar, disipando las dudas que se tenían de su categoría como cabeza de equipo, demostrando que está para grandes cosas y que el recambio está asegurado.

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