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domingo, mayo 19, 2024

ME EQUIVOQUÉ

Es tendencia

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(Por HÉCTOR TABARES VÁSQUEZ)

En medio de un círculo tan amplio, alrededor de los asuntos triviales, banales y de tal esencia, pero demasiado estrecho en el tema de las emociones, la espiritualidad, el interiorizarse  a efecto de sincerarse y mostrar la debilidad real de la condición  humana, no es usual concederse el momento de entregarse a la tarea de auscultar,  paciente y  naturalmente, siendo consciente de la calidad de persona y de enfrentar los pasos considerados de alguna manera, de sentido común o fuera de lo normal. No resulta fácil, tampoco lo es el tratar de encontrar las palabras adecuadas y apropiadas, encaminadas a describir esa parte oscura del individuo y en especial, el tono utilizado para llegar eficazmente al objetivo y finalidades propuestas. Además del esfuerzo bajo la égida de una constitución moral de complejidad incierta y desordenada, conduce, igualmente, a presentar salientes que pueden desembocar en un estrafalario e inoportuno intento de acercarse a la verdad y a la certeza de una aventura llamada vida. Empero, una vez tomada la decisión, lo correcto es continuar en el empeño y comenzar en decir aquí voy con mi pesado fardo de frivolidades y de sombrías actuaciones : me equivoqué, principal y fundamentalmente, en el comportamiento masculino y en la relación de pareja, no solo en los años de una adolescencia carente de la instrucción idónea, dejándonos llevar por la materialidad y el prurito del placer, donde primaba mayormente la índole de macho y de guapo, orientando el nexo  allende del sentimiento, arraigado y sometido a los vaivenes y la esclavitud de la carne, de la intrascendencia. Fallé en la forma de encarar la existencia desde un punto de vista laboral, en cuyo seno hube de degustar innumerables satisfacciones a raíz de la misión cumplida, de complacer los anhelos y lo sueños juveniles, sin embargo, como lo anota acertadamente la literatura, durante dicha etapa no tenemos la virtud de “mirar la vida a los ojos “, generando unos réditos desafortunados al ignorar no exclusivamente el mundo exterior, sino el familiar, relegando estos menesteres a la última hora, dándole la espalda a los espacios amenos y agradables del universo contemporáneo. Ambas fallas resumen lo sustancial de los errores    cometidos en cuanto ellos esparcidos y en su dimensión y contenido, tienden a configurar un estado de cosas, de experiencias negativas de mucha y obligada explicación. De ahí nacen, lógicamente, las otras circunstancias y a modo de derivados poco gratos, propenden a desdibujar la buena o regular imagen proyectada a través de un largo tiempo. Empiezan a crear aristas de ingrata evocación, a remover falencias motivadas en los lugares románticos desperdiciados, olvidando las delicias de un hogar propio, los sitios no ocupados y los parentales no disfrutados. Supuestamente fue un esbozo de auto reflexión, presuntamente un desahogo o también la necesidad de la liberación de cierta atadura ancestral.

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