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viernes, julio 19, 2024

Marihuana y apetito

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Por Juan David Ortiz Sepúlveda 

La marihuana dentro de su composición posee sustancias químicas capaces de modificar neurotransmisores en el cerebro, de esta forma alterando el estado de ánimo o de conciencia. Los efectos inmediatos tras el consumo de esta sustancia son: ver colores más brillantes, sentido del tiempo alterado, como minutos que parecen horas, cambios en el estado de ánimo, problemas con el movimiento del cuerpo, problemas con el pensamiento y mayor apetito, según MedlinePlus 2024.

Donde el THC (Δ-9-Tetrahidrocannabinol) es uno del compuesto psicoactivo de la planta, de la misma forma también, el cannabinol y el delta-8-THC, pero el THC es el más potente y abundante. La psicoactividad es el efecto buscado para el uso adulto o recreativo según la fundación CANNA. Por otro lado, la Organización Mundial de la salud, no recomienda el uso del cannabidiol, pero según un estudio publicado en la New England Journal Of Medicine, en casos aislado revelan que puede tener algún valor terapéutico en las convulsiones epilépticas, enfermedades conexas, pero son necesarios más datos.

Es importante entender que, el hipotálamo es una estructura cerebral encargada de controlar el apetito y la saciedad mediada principalmente por la leptina (hormona de la saciedad) y la grelina (hormona del apetito), cabe resaltar que, hay otras hormonas que también contribuyen en esto cómo es la insulina (hormona encargada de regular la cantidad de glucosa en sangre). En el estudio Riggs en pacientes con VIH – virus de inmunodeficiencia humana, se hizo una correlación entre leptina y grelina, donde se observó que tras el consumo de marihuana, a. medida que iba aumentando la concentración de THC en sangre, disminuía las concentraciones de leptina, de esta forma dando vía libre a que se produciera el estímulo de apetito.

Aquí hay que tener en cuenta que, el páncreas cuenta con receptores cannabinoides al igual que otros órganos cómo el hígado, pulmones, tracto gastrointestinal y órganos reproductivos, donde el grado de reacción de los cannabinoides depende de la afinidad que tengan por el receptor, donde la insulina hormona mencionada anteriormente, se eleva proporcionalmente al THC en sangre, provocando un estímulo orexigénico, es decir un estímulo de apetito. La otra cara de la moneda es que si hay una sobre expresión de insulina puede provocar resistencia a la misma, provocando hiperglicemias (azúcar alto en sangre). Es por ello que el consumo de marihuana influye sobre la ingesta de alimentos, aumentado estímulos oroxigénicos (estimulo de apetito) y disminuyendo estímulos anorexigénicos (estimulo de saciedad). Promoviendo el consumo de alimentos altos en energía. Por último, aún no está claro cuál es la relación del consumo de cannabis y la disminución de peso corporal, donde se debe seguir haciendo estudios y recopilando datos (Morales Basto & Poveda Espinosa, 2017).

Bibliografía

Morales Basto, J. P., & Poveda Espinosa, E. (2017). Efectos del consumo de marihuana en adultos sobre la ingesta y el metabolismo de los nutrientes: una revisión. Pamplona: Rev Esp Nutr Hum Diet vol.21 no.3 Pamplona jul./sep. 2017.

 

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