19.4 C
Pereira
jueves, abril 25, 2024

Las tribulaciones del sistema educativo (IV)

Es tendencia

- Advertisement -

La calidad de la educación fue uno de los temas pre-ocupantes de los cuatro gobiernos del “Frente Nacional” (1958-1974). El Plan Decenal de Educación (“Plan de Desarrollo Económico y Social”) formulado por el gobierno de Alberto Lleras Camargo en 1962, consolidó el Primer Programa Sectorial de Educación surgido del informe “Hacia el Pleno Empleo”, presentado por la administración de Carlos Lleras Restrepo (1966-1970). Allí quedó consignado el diagnóstico que serviría de base para la formulación durante más de 30 años de las políticas educativas que han terminado siempre en la frustración, el desencanto y la desesperanza. Allí se identificaban de manera clara y relevante “tres desequilibrios”: entre contenidos educativos y necesidades reales; entre necesidades educativas y recursos financieros y entre desarrollo científico y aplicaciones tecnológicas. 

Nace así, la esencia de la política educativa: la integración de niveles escolares, programas y servicios educativos. En 1982 quedaron registrados los graves males que aún siguen aquejando al sistema educativo colombiano, sofocado éste, por la mediocridad administrativa, la demagogia electoral y la indolencia gubernamental: inequidad económica, violencia e injusticia social; inaccesibilidad a los servicios públicos (uno de ellos, la educación); carencia de investigación básica y aplicada en materia socioeducativa y curricular; desconocimiento de la relación entre cultura regional, contenidos curriculares y medios didácticos pertinentes; pedagogías sesgadas y diseños instruccionales importados; ausencia de criterios evaluativos sobre rendimiento y funcionalidad del sistema educativo; baja calidad académica, pedagógica y profesional de los docentes… 

Acciones descoordinadas y disfuncionales en materia de educación de jóvenes y adultos; falta de atención a la primera infancia y al nivel del preescolar; brechas abismales en el servicio educativo brindado por el Estado a las zonas urbanas y rurales; deficiente e inoportuna información sobre el sector educativo… Estas situaciones han dificultado una adecuada planeación y la búsqueda de soluciones reales y efectivas. Mucho más podría decirse sobre políticas públicas inanes que se han implementado en materia de calidad educativa y que evidencian la vocación reformista del Estado en materia de educación. Estos 40 años se han caracterizado por la continuidad de planes y programas errátiles e improvisados y los inequívocos síntomas de un sistema educativo caquéxico sumido en los delirios febriles de un crecimiento a todas luces contradictorio, enfermizo y decrépito…

Se vuelve recurrente observar cómo programas de gobierno, uno tras otro, ofertan propuestas sobre calidad educativa y escolarización, los cuales se traducen en modelos asistencialistas que confunden intencionalmente ($) calidad con cobertura y pertinencia y reducen de manera mendaz y desvergonzada los idearios curriculares y formativos a un simple proceso operativo y algorítmico. Muchos gobernantes mediáticos a través de sus obsecuentes funcionarios, hacen creer a confundidos padres y taciturnos maestros que el derecho a una educación con calidad es una dádiva generosa y altruista ofrecida por el mandatario de turno. Un modelo de escolarización, a todas luces gregario y disfuncional, sólo puede girar alrededor de contenidos asignaturistas insípidos y de un disciplinarismo a ultranza que sólo deja entrever las grietas que deja el desarraigo y la mismidad escolar. 

Para estar informado

- Advertisement -
- Advertisement -

Te puede interesar

- Advertisement -