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lunes, mayo 27, 2024

Las trasnacionales de la educación superior y el ánimo de lucro.

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La Vorágine

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Por: @DuberneyGalvis

Las universidades colombianas han padecido la desfinanciación y efectos de las reformas del gobierno que impactan tanto a las públicas como privadas, y ahora enfrentan el auge de trasnacionales de la educación superior que operan con ánimo de lucro aún cuando la ley 30 de 1992 lo prohíbe. Lo hacen vía virtual; para ejemplo la UNIR, “la mina de oro” del magnate español Miguel Arrufat Pujol; son cerca de 62 mil alumnos graduados en varios países con “metodología 100% on line”. En Colombia: “casi 8.000 estudiantes colombianos se han formado en UNIR a través de nuestra metodología on line y otros 5.000 lo hacen actualmente en nuestras plataformas virtuales”. La constitución de UNIR-Colombia fue aprobada por el Ministerio de Educación Nacional en el 2017, es parte de la promovida Inversión Extranjera Directa.

Este acaparamiento extranjero de la oferta educativa mediante virtualidad, con ánimo de lucro, impacta sobre las universidades colombianas que en el marco de la autonomía universitaria tienen mayores estándares de calidad en contenidos, investigación y prácticas. Son crecientes las afugias de programas icónicos de reconocidas universidades del país y de IES más pequeñas que tienen enfoque territorial en correspondencia con las necesidades sociales de las regiones y la nación. 

Tal escenario, al que el Ministerio de Educación asiste sin inmutarse, inició a finales de siglo pasado cuando magnates estadounidenses de Wall Street hicieron de la mercantilización de la educación superior un nuevo nicho de especulación financiera. En su momento directivos de la Universidad de Phoenix, de propiedad del multimillonario Michael Clifford, señalaron que el ánimo de lucro en la educación superior surge como necesidad empresarial que exige ampliar la inversión en este sector: “si no podemos crecer más aquí en los Estados Unidos, creceremos en otra parte”. (Ni tan acuerdo ni tan superior. Amaury Núñez. 2014) En síntesis, mientras la prestigiosa Universidad de Harvard requirió 375 años de historia para tener cerca de 7 mil estudiantes, la Universidad de Phoenix solo necesitó un tercio de siglo para atesorar medio millón de estudiantes. Por ende, suelen invertir más en publicidad que en el desarrollo de sus contenidos curriculares. 

¿Cuánto ha tomado a las universidades colombianas construir sociedad educativa en comparación con emporios que acumulan estudiantes apelando a diversos tipos de “tácticas de ventas de alta presión”? Blumenstyk, Goldie (08 de octubre de 2004). Aún en Estados Unidos realizan escrutinios al respecto. Ahora bien ¿quién investiga lo concerniente al ánimo de lucro y el proceso de reclutamiento de estas universidades en Colombia? 

Urgen voces como la de Francisco Piedrahíta Cardona, exrector de la ICESI, quien sin rodeos rechazara el engaño del ánimo de lucro en la educación superior; explicaría en su momento que los resultados eran “muy buenos en dividendos para las empresas” (corporaciones), pero “muy malos en calidad para la educación superior… el proveedor sabe muchísimo más que el comprador sobre lo que éste compra”. También nuevos liderazgos estudiantiles con capacidad para esquivar la embriaguez colectiva. 

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