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jueves, febrero 29, 2024

Las cosas de las que no se quiere hablar.

Es tendencia

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El pasado mes de noviembre tuvo ocasión una nueva versión del evento World Business Forum, organizado por WOBI en Bogotá. Este evento, que reúne cerca de mil quinientas personas, se enfoca en temas de liderazgo, innovación y negocios.

Los conferencistas son de primerísimo nivel a nivel global y tienen un impacto muy importante en quienes pueden asistir. Las conferencias se vuelven fuente de inspiración y muchos regresamos a nuestros lugares de origen llenos de ideas, muy motivados.

Este año muy especialmente llamó poderosamente mi atención una situación específica. Uno de los speakers era Michael Phelps, el nadador estadounidense que es el deportista más condecorado de todos los tiempos, con un total de 28 medallas olímpicas.

Mientras se mostraban las fotos y videos de Phelps en diferentes competiciones, creo que todo el auditorio estaba extasiado. El nivel de emoción que imprime ver un deportista que se exige al límite y obtiene resultados es, llevándolo a los negocios, el ideal de muchos de nosotros. Esforzarse, ser disciplinado, hacer sacrificios y “reclamar” los réditos al final, nos inspira muy fácilmente, pues termina siendo un paralelo de lo que se espera se produzca en las empresas y en los resultados empresariales en general.

Pero cuando teníamos el pecho hinchado por lo inspirador del momento, la charla de Phelps dio un giro dramático cuando, tras la emotividad e inspiración de sus logros producto del esfuerzo, reveló que sufría depresión y ansiedad. Ahí, todo cambió.

Literalmente es como si a todos los mil quinientos asistentes, nos hubiesen vertido un baldado de agua fría. Muchos nos sorprendimos, no sólo del giro dramático en la narrativa, sino de la negación en la que entramos casi todos. 

Lo normal es que digamos: ¿Cómo puede sufrir depresión si es el deportista más admirado, el más ganador? ¿Cómo puede sufrir depresión si está joven, con salud, con hijos, con un matrimonio feliz? O lo más simplista de todo: ¿Cómo puede estar deprimido si tiene tanto dinero? Y en efecto eso hicimos todos, esas fueran las reflexiones de muchos.

Pero la charla de Phelps, y otras del evento, como muchas historias que todos conocemos, incluidas las que nos llegan en libros; deben llamarnos la atención y deben hacerlo con fuerza sobre un tema importante: La salud mental es un tema, no sólo de relevancia, sino delicado. La salud mental de nuestros empleados, o nuestros colegas, o de los integrantes de nuestras familias, o de nuestro círculo cercano, no es un tema menor. 

Preocuparnos por las personas luce a veces como no pertinente en negocios o a título profesional, craso error. Las personas son lo más importante.

Cuando se va acercando el final del año, es bueno sacudirnos de vez en cuando la pesadumbre que el gobierno Petro nos genera a muchos, o la disputa de quién está en tal o cual junta directiva, o de quién sigue en tal o cual cargo, o de qué marcha o camino seguirá la economía… A veces es bueno preguntarnos por lo más importante. 

El problema es que a veces se nos olvida qué es precisamente ese “algo” que sí “es más importante”.

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