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domingo, mayo 19, 2024

La “vocación” de nuestros territorios (municipios)

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Se repite con mucha frecuencia (y lo hago permanentemente), que los gobiernos nacionales, departamentales y municipales, legislan de espalda a la realidad, especialmente a la hora de definir presupuestos públicos (planes de desarrollo y planes plurianuales de inversión), y aprobar políticas particulares sobre los territorios, en especial sobre tres variables, economía, educación y ordenamiento territorial, pues estamos acostumbrados a generalizar ordenanzas, sin analizar las condiciones particulares de las “vocaciones” de los territorios (municipios).

La palabra Vocación, dependiendo del sujeto, un individuo o un territorio, tiene sus particularidades. Por eso podemos hablar, de mi vocación (individual) y la vocación de un municipio (la de todos).

La palabra vocación, deriva del término latino “vocare” que significa llamar, o vocatio cuya etimología es, “llamada a ejercer una actividad o a tomar un estado determinado”. ¿Quién nos llama?, ¿Como se manifiesta el llamado? Eso lo contesta la metafísica, la filosofía o la religión. Se define entonces vocación, como un llamado, como ejercicio de la libertad individual. El no hacer caso al “llamado”, es lo que lleva muchos individuos a su insatisfacción o su infelicidad, al ejercer profesiones que no corresponden a las del “llamado”, convirtiendo su vida en una infelicidad y tormento. Por eso, no se puede confundir, como una inclinación, o una moda, o incluso ser violentado el “llamado”, por los quereres de los padres o de las parejas. Se puede afirmar entonces que, en algún momento de la vida, recibimos el “llamado” (vocación), sin argumentación lógica de momento, pero que una vez descubierto el “llamado”, y realizado, produce felicidad. Entonces vocación, no es el querer de otros ni puede ser entendido como un capricho. Los únicos que hablan sin tapujos “del llamado” son los religiosos. Por eso escuchamos frases como, “mi vocación era ser médico, y termine de agricultor”; “mi vocación era ser presidente, y termine de chofer de taxi, bombero, policía o burro”. En hacer caso al “llamado”, haciendo lo que le gusta es convertir su proyecto de vida en felicidad. 

Definido entonces el término vocación como “llamado” debemos hablar de lo que debemos entender por Territorio: La palabra territorio se deriva de las palabras latinas terra y torium, conjuntamente significan, “tierra que pertenece a alguien”. Tierra y alguien, tierra, como un lugar con características propias; alguien, una persona o una comunidad y como producto de esa relación, la cultura. Las relaciones sociales de una comunidad en su territorio, deja huellas territoriales, por lo tanto, el territorio es la construcción físico social, sobre una naturaleza, del sistema de soporte materiales de una sociedad concreta. Podemos definir entonces territorio, como el lugar que pertenece a propietarios (y no propietarios), donde se desarrolla la vida humana (su vocación). Entonces el territorio conjuga al medio y los componentes y procesos que contiene: sus grupos sociales, sus relaciones y sus conflictos. Por lo tanto, el territorio no es la naturaleza, ni la sociedad, es la sociedad de propietarios y sus articulaciones. Esas articulaciones económicas se desarrollan en producción primaria (agricultura, ganadería y minería); secundaria (industria, producción artesanal); terciaria (comercio, transporte, turismo, servicios, almacenamiento y comunicaciones), donde no hay lugar para el que no trabaja y no produce riqueza. Paralelamente se desarrollan, las articulaciones sociales a través de Instituciones Formales e Instituciones Informales, que se manifiestan en la cultura y la política.

 Todo este marco lógico, para llegar a la conclusión que es en un “Territorio”, es el lugar donde sus propietarios materializan los “llamados”, las vocaciones de cada uno de sus habitantes, y es el sector económico mayoritario, el que determina la “vocación del territorio”. Poe eso de nada sirve (el departamento), llevando vocaciones extrañas a territorios, que históricamente ya la definieron, y que sin la voluntad de sus propietarios pretenden implantar. Ejemplos hay muchos.

Historiadepereira.com

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