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lunes, febrero 26, 2024

La vil mordaza a los militares debe terminar

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Oscar Alberto Díaz Garcia

Columnista

La costumbre hace ley, reza el viejo  adagio;  costumbre que  nos lleva a actuar en contravía de las mismas leyes.  En Colombia, interpretan  erróneamente el artículo 219 de la constitución nacional, para así terminar poniendo una mordaza a los servidores de la fuerza pública. La Carta indica que “la fuerza pública no es deliberante” pero eso no significa que el ciudadano en uniforme   deba renunciar al derecho de  expresar sus pensamientos, consagrado en la misma constitución dentro del texto de los derechos  fundamentales.  (Arts.  13  y 20 CN) y menos aún  a renunciar al  derecho a defender   su honor o el de la institución que se comanda, para el caso puntual del general Zapateiro.

La agenda de la fuerza pública es la constitución;   los organismos del estado  desarrollan sus políticas y estructuran su visión,  objetivos y misión, a la luz de la carta magna y no al arbitrio del gobierno de turno. Y menos aún de un candidato, por muy de la izquierda que sea.  De hecho la ideología del actual estado  tambalea desde las falacias y trampas del candidato que pretende convertir a Colombia en dictadura narco comunista. Todos los poderes estatales deben seguir ceñidos a la constitución nacional. Es su agenda pues somos una democracia (art.1 del título I C.N. Principios fundamentales,  “Colombia es una República democrática”. Pero no se construye democracia esquilmando votos.

  El propósito  de evitar que los militares  intervengan en  política partidista, condujo a un error de interpretación amañado, impidiendo que el militar y el policía deliberen,  cuando en verdad  deliberar es reflexionar, considerar y evaluar  pros y  contras de un asunto  en aras de tomar decisiones correctas;  el militar no solo puede, debe deliberar antes de proponer,  sugerir,  recomendar.  Solo que no en aspectos  de carácter político; pero ojo, ripostar injurias de un político, no lo convierte a uno en político.

El Ejército es  víctima del ataque  sistemático de la izquierda  marxista cubana,   que nos impuso una reforma constitucional desde La Habana; eso lo sabe el país nacional. La bandera de una  paz que nunca ha existido, es su escudo  para justificar la gran falacia.  Pretende Petro suplantar el actual Ejército por subversivos ¿al mando de Timochenko?

Hoy  la izquierda ataca al general Zapateiro, en cuya defensa se han manifestado las reservas en pleno. Deseo celebrar  el comunicado del presidente de Acore, la asociación colombiana de oficiales de la reserva, comunicado claro y patriótico  que se une a las de más de medio centenar de asociaciones de militares de la reserva activa.  Destaco con énfasis y como ejemplo, la contundencia del comunicado  del curso José Dolores Solano a cuya cabeza está el general Carlos Leongomez Mateus, quien dice de Zapateiro: “Bravo, señor general, el ejército está por encima de individuos como Petro… quien quiso ir por lana y salió trasquilado”.

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