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viernes, junio 21, 2024

La verdadera riqueza

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¿Qué es la riqueza? ¿Qué representa y qué ha significado su errada concepción a lo largo de la historia de la humanidad? ¿Cuántas guerras, cuánta muerte lleva a cuestas su mal interpretada acepción? ¿Ser rico es sinónimo de tenencia, acumulación de dinero, bienes, poder social o ganancia económica, como muchos consideran? ¿Quiere un niño de grande ser rico? ¿Quiere un rico dejar de serlo? ¿Es “eso” a lo que culturalmente se le ha denominado ser rico, la manera en cómo alguien logra alcanzar reconocimiento, status, significancia, relevancia, visibilidad y nivel social? ¿Ser rico equivale a ser feliz? ¿Qué significa entonces ser pobre? ¿No tener dinero? ¿Ser pobre es equivalente a ser infeliz?

Nada más equívoco en el inconsciente colectivo que las anteriores afirmaciones. Nada más distante de la felicidad que considerar que hacer dinero es un fin. Como diría el poeta “Hay gente tan pobre, tan pobre, que lo único que tiene es dinero”; Durante siglos hizo carrera considerar que el propósito central de la vida es conseguir dinero para entonces poder ser feliz. Quien no tiene riqueza anhela tener dinero para ser feliz y quien la posee comprende que en esta no radica ser feliz. Nos plantearon mal la fórmula. No obstante, generación tras generación, la seguimos empleando, reproduciendo,  creyendo que con ella obtendremos felicidad. El dinero provee bienestar, no felicidad.

¿Me gusta el dinero? La respuesta es sí, pero tengo bastante claro que como un medio. ¿Es un fin en mi vida? La respuesta es no. Por supuesto que no siempre he pensado así. También la sociedad me vendió el boleto y de joven lo adquirí. Llegué a considerar que sin dinero no podría ser feliz. Desconocía por aquel entonces la riqueza que hay dentro de mí. Mi capacidad de asombro ante un amanecer y la magia que en este acontece, observar cómo al caer la tarde el cielo se pinta de rojo y los últimos destellos del sol acarician con suavidad mi piel anunciando por si fuera poco la llegada de la noche con una luna embrujadora por protagonista. Igualmente, escribir y crear me hacen sentir afortunado. Pobre es quien se repliega ante los intereses económicos, Pobre es quien no disfrute de una tarde de lluvia, una buena compañía de fértil conversación, un abrazo espontáneo, una sonrisa sincera o un acto de nobleza.

¡Es en el Ser y no en el tener donde todos debemos invertir! No es rico quien más acumule para la vida. Es rico, y bastante, quien menos necesite para vivir, quien agradece y valore en extremo el día presente. Es más rico aún quien lee, quien construye a través de la palabra, quien aporta ideas y quien edifica en medio del disenso. Es rico quien honra la palabra, quien actúa con grandeza de alma, quien es solidario, quien sirve y no busca ser servido. Es rico quien da lo mucho o lo poco que tiene. Tan rico es quien lo hace que confía plenamente en que siempre habrá más para compartir. Reflexión: La riqueza no es una condición física ni menos tiene que ver con el factor monetario. Esos son embelecos del ego. La auténtica riqueza es la disposición de un Espíritu y de una Mente capaces de encontrar belleza incluso en los entornos más complejos. De mármol, oro y piedras preciosas están construidos los mausoleos donde reposan las tumbas de faraones y emperadores que creyeron que  tener era la clave. *Director de Cultura de Risaralda.

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