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domingo, marzo 3, 2024

La Selección Sub-23 es como la cumbia de Aicardi

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*Rodrigo Tabares Ruiz

La temprana eliminación de la Selección Colombia Sub-23 del torneo Preolímpico en Venezuela dejó en evidencia que desde hace varios años no se vienen haciendo bien las cosas en las inferiores masculinas de nuestro combinado nacional; lo que contrasta con el trabajo juicioso que está realizando la Federación Ecuatoriana de Fútbol y que le ha permitido conseguir buenos resultados en estas categorías. 

El técnico Héctor Cárdenas sumó un nuevo y doloroso fracaso con un equipo que, por nombres, parecía prometer algo mejor, pero que sólo mostró algunos destellos de buen fútbol, nunca encontró identidad futbolística, ni tuvo juego de conjunto, presentó serios problemas en la defensa con groseros errores y se caracterizó por la entregada errada del balón. Lo más rescatable de este equipo es el arquero Sebastián Guerra de buen juego con los pies.

Aunque a la Selección Colombia le faltan dos partidos por disputar, las derrotas ante Ecuador por 3-0 y ante Brasil 2-0 alejaron las posibilidades de que la  ‘tricolor’ pueda asistir a los Juegos Olímpicos de París 2024, lo que será la segunda ausencia consecutiva. Recordemos que la última vez que se clasificó fue en Río de Janeiro 2016.

Esta Selección Colombia es como la canción de Rodolfo Aicardi, pero no por su alegría, movimientos y gracia; sino porque “no tiene cuerpo, ni tiene corazón”, es un equipo predecible, sin grandes sorpresas, sin cambio de frente, sin alma y sin efectividad. Necesitamos que los jugadores de las categorías menores tengan como referente la actitud, la personalidad, la solidaridad y la berraquera de las jugadoras de la Selección Femenina. Cuando no se puede ganar con fútbol, hay que hacerlo con el corazón y dejando la piel en la cancha.

La falta de gol aparece de nuevo, como uno de los serios problemas de los seleccionados nacionales. La Selección Sub-23 recibió 5 goles en dos partidos y no concretó ninguno a pesar de haber tenido varias oportunidades claras de gol; Brasil en cambio se caracteriza por un juego pragmático y efectivo.

El ciclo del técnico Héctor Cárdenas llegó a su fin con las selecciones menores, es necesario oxigenar el trabajo técnico, táctico y futbolístico de cara al futuro si queremos obtener mejores resultados. Así como es indispensable la renovación de los jugadores que cumplen su ciclo; también se hace ineludible la renovación de los dirigentes de la Federación Colombiana de Fútbol, que llevan un buen número de años atornillados al poder. 

*Universidad Cooperativa de Colombia

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