POR RAMIRO TABARES IDARRAGA COLUMNISTA
El sector educativo de la ciudad fue uno de los más afectados con el terremoto del 10 de agosto. La administración bajo el liderazgo del alcalde Mauricio Salazar ha sido enfática en el sentido que primero está la seguridad de los estudiantes para el retorno a la normalidad académica.No por mucho correr, se llega primero y en estas instancias es mejor tener paciencia ante la magnitud del desastre.
Al interior de la Secretaria de Educacion Municipal se activaron equipos de trabajo de expertos, los cuales vienen desarrollando visitas, evaluaciones y acompañamiento a las IE oficiales y sus 165 sedes a fin de conocer de fondo la magnitud de los daños, las tareas a desarrollar y los presupuestos a ejecutar. Es una labor compleja y por eso es necesario dar tiempo a los expertos para un retorno seguro. Este trabajo articulado con rectores y demás integrantes de las comunidades ha permitido avances importantes en materia de diagnósticos y planes de trabajo sobre la obras de mitigación en materia de demoliciones, reparaciones y obras nuevas.Un alto porcentaje de los colegios oficiales de la ciudad tiene sedes antiguas y para la época no existían normas de sismo resistencia. La historia cuenta que solo a partir de 1984 y por el terremoto de Popayán de 1983,se dictaron las primeras de ellas.
Se han dictado medidas transitorias y de apoyo a las comunidades como la entrega del PAE o paquete alimentario, así no se esté estudiando el hambre no da tregua.También hay apoyo psicológico para las comunidades que lo requiera y en general hay un ambiente que desde la Administración Municipal hay respuesta oportuna y eficaz frente a la magnitud del desastre. No será la primera vez que la ciudad se levanta unidad desde los fondos.
