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domingo, julio 14, 2024

La seguridad nacional, en vilo

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Oscar Alberto Díaz Garcia

Columnista

Me refiero a la seguridad integral;  no solo la de nuestra soberanía y  fronteras, o la seguridad ciudadana.  Libertad y democracia, capacidad de supervivencia, viabilidad como nación, están en la cuerda floja, ante la posibilidad latente de la asunción al poder por parte del neo socialismo.  Es inconcebible la mezquindad de nuestra clase política dirigente, para confrontar una situación de la cual depende el futuro de la Republica.

Podemos observar que las encuestas dan ventaja a personajes como el exalcalde de Bucaramanga, quien habla tanto de su presunta honorabilidad, pero tanto, que ya nos tiene cabreados. Su persistencia es sospechosa; además su discurso pasa de ser franco, a ofensivo.  Su  dialéctica se fundamenta de manera exclusiva en el insulto sin pruebas, ese que generaliza. Federico Gutiérrez tuvo que pararlo en un foro al cual asistieron varios precandidatos, a quienes Hernández insulto de entrada tachándolos de corruptos y ladrones a todos.

Sujetos como Alejandro Gaviria o Rodolfo Hernández, terminan unidos al mismísimo Satanás,  en coaliciones detestables y peligrosas; Petro.  Es evidente que algunos de  los  planteamientos de ambos  pueden contener  teóricamente propuestas de solución interesantes, pero  se descalifican pues solo son populismo promesero. Cuando la gente joven escucha decir  a sus progenitores,  a los viejos,   que los partidos tradicionales y la clase política de siempre han sido corruptos e  ineptos para gobernar, están oyendo grandes verdades y por eso se formaron una imagen justamente desfavorable del sistema. Y votarían  por Petro o Hernández, como si fuesen en realidad diferentes a los demás, cuando en realidad son peor pues además de políticos, son de izquierda.

Hoy,  no es suficiente evitar que Petro o Hernández asuman el poder; hay que seleccionar  un poder legislativo  capaz de corregir  errores perennes,  una cosa es perdonar e indultar bandidos  y otra bastante estúpida, es entregarles las riendas del poder gratuitamente, por miedo.  Debemos impedir además que se sigan debilitando las Fuerzas Militares, en particular  Ejercito Nacional.  Eso  es parte de la dialéctica populista de sujetos como Hernández y Petro. Pero en beneficio de inventario, aprovechemos la falacia traidora de estos sujetos,  para desenmascarar sus reales intenciones: suplantar  Ejército  y  policía por milicianos subversivos.

Hoy tenemos dos  tareas fundamentales: llegarle a la  gente incrédula, para que se convenzan del riesgo inminente que corre la seguridad integral en vilo; no podemos   abandonar el camino correcto persistiendo en  transitar hacia el abismo en el cual cayeron Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Cuba. Chile, por buena fortuna se está sacudiendo del populismo socialista de nuevo.

Y la otra tarea vital, es aclarar la situación interna del Centro Democrático, para que la cúpula del partido desenmascare los responsables de la forma equivocada de escoger nuestro candidato; las bases quieren a la Cabal, quedó en evidencia que otra vez fuimos infiltrados y engañados. Corríjanlo, pues hoy  Petro ya no  da miedo. Produce  pánico.

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