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domingo, mayo 19, 2024

La reforma pensional de la Corte

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Por: Iván Tabares Marín

La Corte Constitucional viene haciendo otra reforma pensional, como si fuera otro Congreso, con una interpretación muy discutible del enfoque de género de la izquierda mal definido en el Acuerdo de paz, con el propósito loable de beneficiar a las mujeres y a los hombres que se perciban mujeres, pero que a la larga generará una crisis peor que la del proyecto en discusión.

Como la Corte decidió, sin un análisis serio, que cualquier hombre que se perciba mujer puede presentarse ante un notario para que certifique su decisión y luego, al cumplir los 57 años, reclamar su pensión y no tener que esperar hasta los 62, tiene que ser muy tonto el hombre que no lo haga, dado que su decisión no tiene otras implicaciones. 

En otros países se exige certificación médica del tratamiento hormonal, la cirugía de genitales y del seguimiento sicológico y psiquiátrico. En nuestro caso, la Corte decidió que bastaba la palabra o la decisión del interesado. La comunidad LGBTIQ+ y el movimiento feminista han exigido que la conversión de sexo no se aplique por sus terribles consecuencias: puede llevar al suicidio, a un trastorno mental grave o a la pérdida del placer sexual.

A eso agreguemos que la Corte decidió que las semanas de cotización para las mujeres será de 1000, como estaba establecido en la Ley 100 de 1993, y no 1300 como ordenó una reforma del 2003. El populista gobierno de Gustavo Petro corrió a incluir el mandato de la Corte en la reforma pensional, demostrando que sus funcionarios activistas tampoco conocen el asunto de fondo.

En la discusión de la reforma pensional se aprobó una disminución de cincuenta semanas de cotización por cada hijo, hasta tres, para las mujeres y que también beneficiará a los varones que se perciban mujeres y tengan la certificación del notario. En resumen, las mujeres y los millones de hombres que aprovechen la oportunidad que les da la Corte se pensionarán a los 57 años con una cotización de 850 semana (17 años) si tienen tres hijos.

En una perspectiva posmoderna del Acuerdo de paz aplicada por nuestra Corte, las diferencias de género no existen porque son una imposición cultural y, por lo tanto, todos somos de género fluido. Es decir, el hombre que dice percibirse mujer es de género fluido. 

Si la Corte quiere aplicar ese enfoque, debe “legislar” en otro sentido y establecer que hombres, mujeres, homosexuales y transgéneros tengan las mismas condiciones para pensionarse, como en muchos países; pero si mantiene su absurda posición, el sistema pensional será inviable. 

A eso se agrega el gravísimo error en que está incurriendo el Congreso de la Republica al llevar a la quiebra los fondos de pensiones. Si más del 80 por ciento de los trabajadores formales ganan menos de dos salarios mínimos, al obligar a cotizar a Colpensiones sobre la base de 2,3 salarios mínimos, los fondos de 19 millones de colombianos desaparecerán.

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