Rodrigo Ocampo Ossa
Cursio Malaparte, italiano que vivió y escribió en la primera mitad del siglo XX no era una buena persona. Cambió de bando muchas veces, fue comunista, fascista y después demócrata. Alcohólico, mujeriego y muchas cosas más. Pero independientemente su calidad moral “La piel” es una obra que deberían leer quienes están pasando por un crisis vivencial como la que nos ha dejado el reciente terremoto. Allí cuenta con una crudeza espantosa cómo el tejido social de Nápoles, destruido por los bombardeos durante la segunda la guerra se deshace en la ignominia individual y colectiva llegando a vender sus niños a pederastas de los ejércitos “libertadores”. Y cómo el robo, el engaño y la mala fe son herramientas para sobrevivir. Pero también da cuenta de acciones heroicas impensables para llegar una conclusión final; los eventos extraordinarios sacan a la luz lo mejor y lo peor de los individuos y de la sociedad. Cuando las acciones buenas superan las malas el colectivo sobrevive y prospera llegando a ser mejor que antes. Así ha pasado en Pereira muchas veces, en cada catástrofe aparecen vividores, ladrones y oportunistas. Pero el espíritu cívico que afloró apenas pasado el terremoto ha superado con creces miserias menores mostrado de nuevo el valor del conjunto de los ciudadanos. Una lectura adicional puede ayudar a quienes no han superado el miedo; “El Hombre en busca de sentido” de Viktor Frankl quien cuenta su paso por un campo de exterminio Nazi al cual sobrevivió por pura suerte, y del cual concluye que “ Al hombre se le puede quitar todo salvo una cosa…la elección personal ante un conjunto de circunstancias para decidir su propio camino”
