Catalina Ramírez Aristizábal
Para muchas de las personas que fuimos niños en los 80 y adolescentes en los 90, y que crecimos con Jane Fonda y otras estrellas en trusa haciendo aeróbicos en la TV, el imaginario de la salud femenina era el ejercicio cardiovascular intenso y por periodos prolongados. Nos aleccionaban sobre la poca conveniencia para las mujeres de hacer ejercicios de fuerza porque íbamos a quedar con “cuerpo de hombre”, o dicho de otra forma podíamos hacer ejercicios con mancuernas livianas para no quedar como Rambo o Rocky Balboa.
Los avances científicos de los últimos años han revertido estas ideas. En primer lugar, es imposible sin el uso de anabolizantes y esteroides, los cuáles pueden afectar de forma significativa la salud, que una mujer solo con ejercicio de fuerza pesado pueda desarrollar cuerpo de hombre. Esto sucede, principalmente, porque las mujeres tenemos una décima parte de la testosterona que tienen los hombres de forma natural, y esta hormona es la más importante para la hipertrofia.
En segundo lugar, y no menos importante, desarrollar músculo es vital para las mujeres, y no simplemente en términos estéticos. El músculo es el órgano endocrino por excelencia, nos ayuda a mejorar la sensibilidad a la insulina y la asimilación de la glucosa, lo cual es muy relevante en periodos como la perimenopausia y menopausia donde esta función se ve afectada, generando riesgo de diabetes tipo 2 y acumulación de grasa abdominal.
En tercer lugar, no es que el metabolismo baje radicalmente en los 40, el problema real es que partir de los 30 empezamos a perder el 1% de nuestra masa muscular cada año, lo que se llama técnicamente sarcopenia, lo cual puede ser revertido con ejercicio de fuerza. Por otra parte, este tipo de ejercicio ayuda a fortalecer los huesos que también se ven debilitados en esta etapa de la vida. Adicionalmente, tener músculos fuertes les dará un mejor soporte a nuestras articulaciones, evitando o disminuyendo su desgaste progresivo con la edad.
La fortaleza muscular, articular y ósea, nos ayudará a tener mejor movilidad, y por tanto más independencia, funcionalidad y vitalidad durante la tercera edad. Es importante destacar que, el ejercicio de fuerza causa dolor en los músculos ya que genera micro desgarros y son estos los que al sanar generan crecimiento muscular, pero como dicen por ahí “debemos escoger nuestro dolor”, escogemos el dolor de estar “molidos” o el dolor de la enfermedad. Para cerrar mujeres, entrenemos pesado, hagamos crecer nuestros músculos, hagamos nuestros cuerpos fuertes y poderosos, esta también es una forma de emancipación y de equidad de género.
Gracias a mi amiga Mónica, nuestras interesantes conversaciones inspiraron esta columna.
*Docente Universidad Católica de Pereira
