Pbro. Diego Augusto Arcila Vélez
La logia masónica fue fundada en el S. XVIII (1717) en Londres, como inspiración de los
idearios de libertad que se empezaban a fraguar en Europa. El término masón traduce en
inglés y francés “albañil”, esto es, “gran constructor de un nuevo universo”. Su filosofía se
traduce en prácticas éticas, morales y humanas, en donde la verdad y las buenas maneras de comportamiento nos alcancen bienestar y paz para todos, guiados siempre por la razón y el conocimiento.
Se han denominado como una secta secreta y “discreta”, que tiene símbolos y signos al
interior de sus asociados, con una jerarquía que se debe respetar y acatar: maestros,
compañeros y aprendices. Sus signos están representados en la Escuadra (la rectitud de la
vida del masón), la Regla (mide 24 centímetros, las horas que deben dedicarse a trabajar,
producir y servir a los demás), y el Mazo (la voluntad y la fuerza ante retos y adversidades).
Tienen a Dios como el “Gran Arquitecto”; van a sus reuniones de estricto saco y corbata y
portan en su solapa la gran “hoja de acacia” símbolo de la inmortalidad y desarrollo de la
mente.
Los masones llegan a Pereira hacia el año 1917, a través de la “Logia Libre de Caldas”; entre sus mentores a lo largo de estos años están personajes ilustres que llevan hoy nombres de teatros, colegios y asociaciones: el médico Santiago Londoño, Carlos Drews Castro, Fernando Mejía, Deogracias Cardona, Hernán Ramírez Villegas, Byron y Fortunato Gaviria, entre otros. Hoy por hoy son casi 450 miembros activos, repartidos en 16 “sedes” o sitios secretos de reunión en donde realizan ritos y formas simbólicas al estilo de un templo para pensar, meditar, decidir y aportar el presente y futuro de la ciudad de Pereira.
Entre ellos no hay pobres, casi siempre, son todos grandes empresarios, políticos, docentes de nuestras universidades, gremios, médicos, abogados y quienes tengan una alta influencia en la ciudad -no se acepta a cualquiera-. Al comienzo solo hombres, hoy existen dos logias en donde participan mujeres pereiranas. Las Logias Masónicas son Logias de Élite, con proyectos filantrópicos -muchos interesantes-, que buscan construir una
sociedad libre y justa; lo que a mi entender es casi imposible pues sus miembros son casi
siempre privilegiados, dueños de la ciudad y poco saben del sufrimiento de los pobres.
En los últimos días el Papa León XIV, a través del Dicasterio para la Doctrina de la Fe, y
siguiendo la tradición de la Iglesia desde Clemente XII (1730-1740), pasando por San Juan
Pablo II y Benedicto XVI, sentencia: “los fieles que se hacen miembros de asociaciones
masónicas se encuentran en estado de pecado grave y no pueden recibir la Sagrada
Comunión” – y agrega – muchas de sus ideas filosóficas y concepciones morales se oponen a la doctrina Católica”.

Don Diego: por un momento me sentí en presencia de don Tomás de Torquemada. Qué susto.