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miércoles, julio 24, 2024

La madre del feminicida

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Por: Iván Tabares Marín 

Esta nota es una respuesta a una columna de Claudia Palacios en El Tiempo del 6 de junio pasado, titulada el “El hombre que te mata”. Ella hizo un curso sobre género y forma parte de un panel de periodistas en Blu Radio.

Para hablar de género se necesita una información amplia sobre biología, psicología, psicoanálisis y filosofía posmoderna que ella no tiene. También desconoce el proceso ideológico por el que ha pasado la izquierda en el último medio siglo, necesario para entender su juego sucio internacional y el dinero que se mueve en este campo. Muchos medios reciben altas sumas de dinero por hacer publicidad a este proyecto que busca destruir la organización familiar y darle votos a la izquierda. 

También es necesario conocer los procesos culturales actuales como las redes sociales y la forma cómo se educan los niños. La supuesta maldad “esencial” de los varones no determina los feminicidios como supone Claudia. No son las mujeres —todas santas en la torcida visión del enfoque de género— las únicas víctimas de esta tragedia que sin ninguna duda seguirá creciendo si las mismas feministas siguen entregando un celular a sus hijos en la cuna.

Los hijos asesinados y los hombres que se suicidan también son víctimas. Por eso no podemos caer en la trampa perversa de las feministas que buscan polarizar las relaciones entre hombres y mujeres para dar paso a la teoría queer y a su negación de la diferencia de los sexos como quiere la izquierda.

Las feministas son las responsables indirectas de los feminicidios porque “el hombre que mata” lo criaron ellas. Cada individuo es un títere de las ideologías e influencias en que se formó. Somos una creación de los otros, en particular de la madre y de las redes sociales que están cambiando la especie humana para mal si no enfrentamos con seriedad y sin odios el futuro.

La crisis actual se inició con la generación Z. Los niños tuvieron la mala suerte de ser sobreprotegidos por sus padres y entregados a una pantalla que alucina, crea dependencia, bloquea su desarrollo cognitivo y emocional y destruye todo lo bueno que recibieron de sus madres. Les negaron los juegos con amigos y la experiencia del otro que se ama y se respeta. La pornografía de las redes reduce a las mujeres a “cosas” desechables. Los niños ya no maduran, no tienen tolerancia a la frustración y por eso, cuando son adultos, cualquier negación o desengaño los enloquece, matan y se suicidan.

El ciudadano tampoco tiene la formación para analizar la columna de Claudia, un plagio del “violentómetro” promocionado por Blu Radio y creado en México para hacer imposible el matrimonio heterosexual pues el perverso enfoque de género es impulsado por lesbianas de izquierda como Judith Butler, de buen recibo para los violadores de menores, como los guerrilleros, y para las mujeres desconocedoras del determinante del feminicidio, ellas mismas. Sí a la familia, NO al enfoque de género.

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1 COMENTARIO

  1. Muy interesante su planteamiento, vale la pena tenerlo en cuenta al momento de discernir sobre el futuro de nuestra sociedad.

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