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sábado, junio 22, 2024

La limpieza social

Es tendencia

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Víctor Zuluaga Gómez

Columnista

En una elecciones pasadas estuve en contacto con campesinos y citadinos de diferente estrato y edad, solicitando una firma para lograr que un ciudadano pudiera presentarse como candidato a la Presidencia de la República. Me impactó sobremanera que una inmensa cantidad de personas respondieran que ellos hacía mucho tiempo no participaban en política porque todos eran unos corruptos. Cuando observamos entonces las estadísticas electorales, nos podemos dar cuenta que la abstención logra unas cifras escandalosas que sólo favorecen a  quienes compran votos.

Frente al drama que vivimos en donde la corrupción invade todas las esferas de las actividades públicas y privadas es apenas natural que se presenten movilizaciones ciudadanas exigiendo que se tomen medidas severas contra los generadores de actuaciones corruptas. Y desde luego que elegir a ciudadanos que puedan mostrar un ejercicio político transparente, es una urgencia evidente.

Pero con enorme sorpresa puedo observar por las redes un video en donde se invita a poner en práctica en Colombia, lo que podríamos llamar una “limpieza social”, imitando las medidas que el Presidente Bolsonaro ha tomado en Brasil, permitiendo que los ciudadanos se armen y den muerte a los atracadores. Frente a unas imágenes en donde conductores dan muerte a quienes en su momento intentaron atracarlos, me preguntaba yo, si esa misma conducta se aplicara por parte de los ciudadanos a quienes venden sentencias judiciales, a quienes se apropian de dineros públicos, a quienes venden permisos para construir en sitios de alto riesgo, etc. , etc.. no podría llamarse también “limpieza social”. Me parece que no, que podríamos llamarlo “Acabose social” en la medida que sería un “sálvese quien pueda” pero con la característica muy clara de que quienes disponen de los mayores recursos bélicos serían los triunfadores y en este caso el escenario se abre para una fuerza siniestra que llámese “Clan del Golfo” o “Paramilitares” o “Cordillera”, quienes  lograrían una verdadera limpieza social en donde quedarían imperando los corruptos.

Lo último que podemos perder es la fe en construir un país que no esté dirigido por corruptos y en atacar las verdaderas raíces de la desigualdad y de la corrupción por medio de una educación humanística que nos señale claramente que el mayor desarrollo de un país no consiste sólo en el crecimiento económico sino en el incremento del bienestar social.

Esperemos que en el mes de octubre sean mínimos los abstencionistas. 

Para estar informado

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